Zougham, Titadyne y los silencios

Luis del Pino

2013-01-18

Hoy publicamos en Libertad Digital la crónica sobre la declaración, ayer, de la familia de Jamal Zougham ante una juez de Plaza de Castilla.

La declaración se produce en el marco de la querella que Zougham ha puesto a las dos rumanas que podrían haberle acusado en falso de estar en los trenes aquella fatídica mañana del 11-M. Zougham planteó ayer ante la juez la pregunta correcta: ¿mintieron esas testigos por dinero?

Con respecto al affair Zougham, algo de información básica, para aquellos que no estén familiarizados con el tema o quieran refrescar los datos:

- Aquí está el artículo que publiqué en El Mundo en 2006 denunciando las numerosas irregularidades que jalonan las acusaciones contra Jamal Zougham.

- La noche anterior a los atentados, Zougham no estaba en ninguna casa de Morata de Tajuña montando bombas, sino en un gimnasio de Plaza Elíptica. La Policía conocía esa coartada de Zougham, pero la información correspondiente no se incluyó en el sumario del 11-M.

- En este otro artículo tienen ustedes la información completa sobre cómo se introdujo a Zougham, antes del 11-M, en el circuito de los sospechosos habituales, en base a un "peculiar" error judicial. Merece la pena que lean ustedes ese artículo detenidamente y sigan la peripecia de los dígitos telefónicos cambiantes.

Permítanme que termine rescatando, al hilo de la actualidad de la jornada, un artículo que escribí hace ahora cuatro años, en el que abordaba la pregunta de por qué la clase política, y en especial el PP, guarda silencio sobre el 11-M. Y en el que me preguntaba qué tenía que ver ese silencio con el marasmo de corrupción generalizada en que nuestro país se ha convertido: El gran silencio