¡Que supere de una vez a Müller por Dios!

Juan Manuel Rodríguez

2012-12-06

Del señor Müller (que, entre otras cosas de menor relevancia, fue máximo goleador de la selección alemana, Balón de Oro, Bota de Oro, máximo goleador del Mundial de 1970, siete veces máximo goleador de la Bundesliga, máximo goleador de la Eurocopa de 1972, cuatro veces máximo goleador de la Copa de Europa) he llegado a leer yo recientemente en el diario Sport que era un "torpedo desorientado" porque, tras fracasar algunas iniciativas empresariales en Estados Unidos, "se acentuó su adicción al alcohol y las drogas y perdió el norte". ¿Se puede ser más mezquino? ¿Se puede ser más ruín?... Y es que el fair play empleado por esta pandilla suele ser así: "O te quitas de en medio o te arranco la cabeza".

Cuatro partidos le quedan a Leo Messi, afortunadamente recuperado del susto de ayer, para batir el récord del bueno de Gerhard, retirado desde hace más de 30 años. ¿Qué será lo próximo que saque el periobarcelonismo para desacreditarle? ¿Sexo? ¿Blanqueo de dinero?... Müller no tenía ni la más remota idea del lío en el que se estaba metiendo cuando hace treinta años se le ocurrió convertirse en uno de los máximos goleadores de la historia del fútbol mundial. Yo estoy deseando que Leo supere a Müller de una vez para que así todos, empezando por el propio interesado, podamos descansar tranquilos por fin y no tengamos que estar pendientes de que en la prensa deportiva catalana nos saquen líos de faldas o problemas con el fisco.

Por cierto que el susto que nos dio ayer a todos Leo Messi pudo ser fruto de la irresponsabilidad, de la bisoñez o de la ausencia de carácter de Tito Vilanova. Del afán por superar el registro del goleador germano (lógico y normal siempre y cuando logren mantenerlo dentro de los parámetros de la competición) se está empezando a pasar a una malsana y enfermiza obsesión. De no ser por alguno de los tres motivos anteriormente expuestos a ningún entrenador del mundo en su sano juicio se le habría ocurrido alinear ayer al futbolista del que cuelga todo un proyecto deportivo en un partido absolutamente intrascendente. Porque, no nos engañemos, el plan del Barcelona es Messi, así de simple, y cuando el argentino no está se convierte en otro equipo. Lo cierto es que, ya sea temerario, novato o sin personalidad, Vilanova debió pasarlo fatal ayer pensando lo que podrían hacer con él los mismos que trituran sin pestañear el prestigio del mismísimo Gerd Müller.