El Real Madrid también es más que un club

Juan Manuel Rodríguez

2012-10-05

Estoy harto de las palabras vacías, las frases hechas, los lugares comunes. Estoy, para que se me entienda, harto de que se diga un año tras otro año tras otro año que no se pueden mezclar el deporte y la política pero que, cuando los sucesivos presidentes culés utilizan arteramente su club como plataforma reivindicativa secesionista, nadie haga nada o diga más que eso: "No se pueden mezclar deporte y política. Nene malo". Pero el caso es que sí se pueden mezclar porque no en vano es lo que viene haciendo históricamente el Fútbol Club Barcelona. El domingo, sin ir más lejos, volverá a hacerse. Sandro Rosell, ese hombre que quiere que los niños de la cantera bailen una sardana cuando marquen un gol y dediquen sus éxitos "al país", mezclará impunemente deporte y política, jaleado por amplios sectores independentistas, generando un caldo de cultivo tan endiabladamente asqueroso que cualquier día ocurrirá una desgracia.

Si, según el buenismo, según el establishment periodístico deportivo de este país, siempre pendiente de no pisar un charco para no ensuciarse las botas, no se pueden mezclar deporte y política pero hay un club que lo hace reiterada e insistentemente... ¿Qué hacer?... ¿A la cama sin postre?... Por lo demás, Rosell hace lo que hace en un momento político, social y económico concreto y determinado, con España quebrada y con una Generalitat frentista y beligerante. Y lo que yo digo es algo tan sencillo como que si el Fútbol Club Barcelona es más que un club, (por mucho que Montal fuera raudo y veloz al Pardo cuando Franco daba un silbidito) el Real Madrid también lo es. El Barcelona es más que un club porque representa unos ideales determinados dentro y fuera del campo, pero es imposible volver la cara ante una realidad: el Real Madrid también representa unos ideales radicalmente opuestos a los del Barcelona.

Ojalá no pase nada este domingo. En realidad la portada del diario Sport, claramente incitadora de la violencia en mi opinión, no augura nada bueno. Pero, ante el desánimo y la orfandad en la que la junta directiva culé ha dejado a todos sus socios y aficionados que no se sienten en absoluto identificados con lo que va a suceder pasado mañana, el Real Madrid como institución se encuentra también ante un momento histórico y de especial responsabilidad. Quiero decir que, si yo fuera Florentino, retiraría al primer equipo del campo en cuanto volvieran a producirse desde la grada insultos contra España o contra el Rey. Y que arda Troya de una puñetera vez. Hasta que alguien haga algo más que repetir como un lorito chispeado eso de que no se pueden mezlar el deporte y la política. Sí se puede. Lo hacen ellos.