Hamilton derrota a la mala suerte y triunfa en Hungría

Lucía Prieto

2012-07-29

No fue posible en Inglaterra, tampoco en Alemania... pero, como dice el refrán, a la tercera fue la vencida. Lewis Hamilton se tomó estas palabras como su leit motiv para Hungría. El inglés necesitaba irse de vacaciones demostrando que no está fuera de la batalla por el título. Pese a los ataques de los dos coches de Lotus, en la primera parte Grosjean y después Raikkonen, Hamilton aguantó en un circuito con escasos puntos de adelantamiento. Y, lo que es más importante, teniendo en cuenta la trayectoria esta temporada de McLaren, el equipo no falló. No falló la estrategia, ni tampoco los mecánicos, y el piloto esta vez sí cumplió con las expectativas.

Una carrera de muro, que dio mucho trabajo a los telemétricos de los equipos y a sus jefes, ya que jugaron un papel esencial ante la inmovilidad de las posiciones en pista. Raikkonen fue un claro ejemplo de ello, pues la estrategia diseñada en Lotus le permitió colocarse con opciones de luchar por la victoria cuando al inicio de la carrera rodaba sexto, después de que le adelantara Fernando Alonso en la salida. Lotus rozó el triunfo en Hungría, con la segunda posición del piloto finlandés y la tercera de Grosjean. Sus dos coches demostraron ritmo y velocidad punta, superando a los monoplazas que lideran el Mundial. Tanto Ferrari como Red Bull apenas pudieron plantar cara a estos dos pilotos y se conformaron con no dejarse demasiados puntos por el camino.

Pese a todo, la quinta posición de Alonso es positiva. Primero, porque una vez más el equipo demostró estar concentrado, la estrategia no falló y pudieron superar a pilotos como Button, que llegó a rodar en tercera posición, en un circuito, el húngaro, que no le iba bien al F2012. El piloto español hizo lo que tenía que hacer, mantenerse en pista y apostar por la regularidad y por puntuar en aquellas pistas donde el podio sea una quimera.

Lo mejor es que sus dos inmediatos perseguidores en la clasificación general, Webber y Vettel, no sacaron mucho provecho de la situación de Alonso. En el caso del vigente campeón, sólo fue una posición mejor que Alonso y,. si nos referimos a Webber, éste perdió puntos respecto al español tras cruzar octavo la línea de meta. Ahora la distancia con el australiano es de 40 puntos, una ventaja más que significativa para tomarse un descanso merecido durante el parón de un mes que hará la F1. Pero ojo, las vacaciones no son sólo para descansar, en el caso de los pilotos que tendrán que trabajar en los entrenamientos oficiales que este año ha permitido la FIA entre medias de la disputa del Mundial, deberá ser un suma y sigue también para Ferrari, si no quieren ver cómo los puntos logrados en la primera parte de la temporada se diluyen como un azucarillo en agua.

Y si en anteriores grandes premios parecía que alguien había echado un mal de ojo a Lewis Hamilton, esta vez la mala suerte cayó sobre Michael Schumacher. El piloto de Mercedes tuvo problemas en la parrilla, segundos antes de que se apagará el semáforo en rojo, y después superó el límite de velocidad permitido en el pit y fue castigado con un drive through, para finalmente terminar abandonando, la sexta vez que lo hace esta temporada. No hay manera de que el Kaiser vuelva a los lugares que eran naturales para él cuando vestía de rojo. Las nuevas generaciones han tomado el timón y lo han hecho de forma definitiva. Aún así seguro que Michael, testarudo como nadie, insistirá en su empeño de volver, por lo menos a celebrar algún que otro podio.

Para ello tendremos que esperar hasta el gran premio de Bélgica los primeros días de septiembre. La F1 nos deja huérfanos en agosto. Esperemos que los Juegos Olímpicos y las motos cubran nuestro vacío de deporte dominical.