Rege Angelus María I, Anno MMXII

Juan Manuel Rodríguez

2012-06-26

El presidente de la federación española de fútbol está tan metido en su papel de emperador romano que al final va a acabar creyéndose de verdad que es Ángelus María I. El diagnóstico es claro: muchos años en la poltrona, demasiados; poco, por no decir que ninguno, aire nuevo entrando por las ventanas, que andan cerradas a cal y canto; nulo contacto con la realidad. Si a todo lo anteriormente expuesto añadimos una Eurocopa, con la clarísima opción de conquistar otra más, y un Mundial, supongo que para quienes rodean a Villar será dificilísimo explicarle que anda por ahí en porretas. Confieso que el otro día, viendo cómo este hombre ninguneaba a un periodista que iba detrás de él tratando en vano de preguntarle por el asunto del escudo, me dio auténtica vergüenza y lástima.

Uno de los gestos que, a mi modo de ver, corroboran el endiosamiento, por un lado, y distanciamiento del planeta Tierra, por el otro, de Ángel María Villar es esa manía suya de ir por ahí indultando a todo el mundo cuando arranca otro mandato. ¿Acaso les ha preguntado Villar a Mourinho y a Vilanova si necesitan su indulto para algo?... Y lo que ha molestado aún más al portavoz del Fútbol Club Barcelona, Toni Freixa, que a este paso va a convertirse en un clásico de la inoportunidad, es precisamente que la federación de Ángelus María I pueda perdonarle la vida al entrenador del Real Madrid por aquella acción suya, absolutamente reprobable, de meterle el dedo en el ojo al actual técnico culé cuando era ayudante del señor Guardiola, a quien tanto echamos de menos.

Y lo único que puedo decir al respecto es que resulta absolutamente hipócrita que el Barcelona niegue a los demás el pan y la sal del beneficio de un indulto cuando el azulgrana ha sido, de largo, el equipo más beneficiado por el pulgar del emperador federativo, que siempre apuntaba hacia arriba; primero con esa historieta tan surrealista, tan "villariana" en realidad, de la amnistía general que se sacó de la manga para pasar por alto aquel asuntillo sin importancia de que el club catalán, con el señor Guardiola como capitán, decidiese no comparecer ni más ni menos que en unas semifinales de la competición que lleva el nombre de Su Majestad Juan Carlos I; y segundo con aquella otra aventura del lanzamiento al campo de una cabeza de cochinillo, botellas varias y otros objetos para recibir con elegancia y fair play a Luis Figo.

Con todo, a servidor lo del indulto se la repampinfla en tres idiomas, y además muy raros; a saber: chemehuevi, ongota y chamicuro. A mí lo que realmente me tiene sin poder conciliar el sueño es lo que dijo otro señor también muy simpático, de nombre Alfonso y de apellido Godall, una tarde de invierno a propósito de lo que él definió en aquel momento como "saldo arbitral". Yo no le daría mayor importancia al asunto, como no se la dio Villar al lanzamiento de una cabeza de cochinillo o a la falta de respeto hacia el Rey de España, de no ser porque ese caballero fue ni más ni menos que vicepresidente del club del que ahora ejerce precisamente como portavoz mi admirado y nunca suficientemente valorado Toni Freixa, el hombre obsesionado con los urinarios del estadio Santiago Bernabéu. ¿Dónde acabó el saldo? ¿Qué hacemos con el saldo? ¿En qué terminó la historia del saldo?...