Un presidente en la clandestinidad

Luis del Pino

2012-01-03

 

Rajoy ha ganado por mayoría absoluta. Y ha desaparecido después.

En los doce días transcurridos desde que jurara como presidente, Mariano Rajoy ha comparecido ante la opinión pública nada menos que... ¡minuto y medio!, para leer de manera atropellada la lista de ministros pactada con el Rey. Y después... después "fuese y no hubo nada".

El Gobierno ha aprobado la mayor subida de impuestos directos de nuestra Historia democrática, pero Rajoy no ha considerado oportuno comparecer para anunciarlo. Al fin y al cabo, los impuestos no son más que detalles técnicos, y todos saben que a lo que un presidente debe dedicar sus esfuerzos es a la alta política.

El Gobierno ha solicitado de los españoles un nuevo sacrificio para salir de la crisis, pero Rajoy ha mandado a su vicepresidenta para hacer esa solemne petición. No cree que prometer a los ciudadanos "sangre, sudor y lágrimas" sea trabajo suyo. Él se reserva para los anuncios de verdadera importancia.

El Gobierno ha efectuado un recorte que contradice abiertamente todo lo que el Partido Popular prometió antes, durante y después de la campaña. Pero Rajoy no piensa que sea necesario dar la cara para explicar ese engaño.

"Soy una persona previsible", decía Rajoy. "No subiré los impuestos", prometía. Y la primera medida de esa persona previsible, que prometió no subir los impuestos, ha sido aprobar una subida del IRPF que va más allá, incluso, de lo que Izquierda Unida pedía en su programa.

Tras lo cual, a ese campeón de la previsibilidad no le ha parecido conveniente explicarnos cuál es la extraña lógica, cuál es la vía deductiva, que nos hubiera permitido prever las medidas que ha tomado, a partir de sus palabras anteriores.

Los españoles hemos tenido la mística experiencia de oír hablar minuto y medio al Presidente desde que este jurara su cargo, hace ya doce días. Los periodistas no han tenido, por su parte, ni la más mínima oportunidad de hacerle ninguna pregunta.

Pero no se piensen ustedes que es un caso de mala educación o de desinterés.

Lo que sucede es que Rajoy ha ganado por mayoría absoluta y después ha pasado a la clandestinidad.