Holocausto, colaboración judía y los aliados / El fanatismo no rectifica / D. A: documental ruso

Pío Moa

2011-08-14

Don Pío,

   Coincido con usted en que la cuestión de los números, al tratar  las víctimas del terror, es importante, y no se puede despachar diciendo “da igual la cifra”. Pero en el caso del Holocausto está claro que los nazis sacrificaron a gran número de judíos, mientras que no ocurrió al revés, a menos que sigamos la paranoia de que los judíos eran los verdaderos causantes de la guerra.

 

En relación con la polémica de su blog, le acompaño dos textos de Hannah Arnedt  de su Eichmann en Jerusalén, que tratan dos aspectos muy poco mencionados:  “Los sionistas también creyeron que la “desasimilación”, combinada con la emigración a Palestina de los judíos jóvenes y, como esperaban, de los judíos capitalistas, podía ser una “solución mutuamente justa”. En aquella época, muchos funcionarios alemanes sostenían esta opinión, y este tipo de conversaciones parece haber sido muy corriente hasta el final. (…) Los sionistas, según los nazis, eran los “judíos decentes, puesto que también pensaban en términos nacionales (…) En aquellos primeros años existió un acuerdo altamente satisfactorio para ambas partes entre las autoridades nazis y la Agencia judía para Palestina, un Ha´avarah o Pacto de Transferencia, que estipulaba que los emigrantes a Palestina  podían transferir su dinero allí en mercancías alemanas y cambiarlas por libras a su llegada” “ Según el relato de Jon y David Kimche, con “la plena y generosa colaboración de todos los actores principales (…), estos judíos de Palestina hablaban un lenguaje no del todo diferente del de Eichmann (…) No estaban interesados en operaciones de rescate (…) Iban a seleccionar “material adecuado”, y su principal enemigo, antes del programa de exterminio, no eran los que hacían la vida imposible a los judíos en Alemania o Austria, sino los que les cerraban el acceso a la nueva patria (…) Inglaterra y no Alemania (pp. 92-94)

 

  Arendt explica: “El tribunal no estaba interesado en aclarar cuestiones como ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Por qué ocurrió? ¿Por qué las víctimas escogidas fueron precisamente los judíos? ¿Por qué los victimarios fueron precisamente los alemanes?  ¿Qué papel tuvieron las restantes naciones en la tragedia? ¿Hasta qué punto fueron también responsables los aliados? ¿Cómo es posible que los judíos cooperaran, a través de sus dirigentes, en su propia destrucción? ¿Por qué los judíos fueron al matadero como obedientes corderos?” (p. 16). Llamo la atención sobre las cuestiones 5 y 6. “El ministerio de Transportes proporcionaba los vagones de ferrocarril,  por lo general vagones de carga  (…) Eichmann o sus subordinados informaban a los consejos de decanos judíos del número de judíos que necesitaban para cargar cada convoy, y dichos consejos formaban las listas de deportados. Los judíos se inscribían en los registros, rellenaban infinidad de formularios, contestaban páginas y páginas de cuestionarios referentes a los bienes que poseían (…) luego acudían a los puntos de reunión y eran embarcados en los  trenes. Los pocos que intentaban ocultarse o escapar eran  cazados por una fuerza especial de la policía judía. En tanto Eichmann podía comprobar, nadie protestaba,  nadie se negaba a cooperar”. “Sin la ayuda de los judíos en las tareas administrativas y policiales (…) se hubiera producido un caos total o, para evitarlo, hubiese sido preciso emplear fuerzas alemanas, lo cual hubiera mermado gravemente los recursos humanos de la nación (...) “No cabe duda de que sin la cooperación de las víctimas, hubiera sido poco menos que imposible que unos pocos miles de hombres, la mayoría de los cuales trabajaban en oficinas, liquidaran a muchos cientos de miles de individuos (…) En su itinerario hacia la muerte, los judíos polacos vieron a muy pocos alemanes” (…) Los individuos integrantes de los consejos judíos eran por lo general los más destacados dirigentes judíos del país de que se tratara, y a estos los nazis confirieron extraordinarios poderes, por lo menos hasta el momento en que también fueron deportados a Theresienstadt o a Bergen-Belsen (…) o a Auschwitz”.

  

"Para los judíos, el papel que desempeñaron los dirigentes judíos  en la destrucción de su propio pueblo constituye, sin duda alguna, uno de los más tenebrosos capítulos de la tenebrosa historia de los padecimientos de los judíos en Europa. (…) En cuanto hace referencia a la colaboración con los verdugos, no cabe trazar una línea divisoria que distinga a las altamente asimiladas comunidades judías de los países del centro y el oeste de Europa, por una parte, y las masas de habla ídish  asentadas en los países del este” (pp. 170-175)

   

Este desgraciadísimo hecho plantea, según Arendt, un doble problema moral: el de la colaboración en sí, por un lado, y por otro la selección que hacían los consejos judíos  de una pequeña minoría de  judíos prominentes a fin de salvarlos a costa de facilitar el sacrificio de los demás. Como usted sabe y ha aludido alguna vez, Isaiah Berlin atacó con furia a Hannah Arendt por sus consideraciones morales a este respecto.

  

Hay otro punto interesante y es el de los aliados. Como usted ha señalado, y estoy de acuerdo, el exterminio de los judíos estaba implícito como una posibilidad en el programa nazi. Pero para que la posibilidad se convirtiera en realidad hizo falta  la guerra, que se prolongó desde 1940 por  la negativa de Gran Bretaña a aceptar la paz con Alemania. No estoy sugiriendo que a Churchill le correspondiese ninguna culpa por ello,  pero diversos  líderes israelitas han denunciado amargamente la indiferencia práctica de los políticos ingleses  (y norteamericanos) cuando ya conocían lo que estaba ocurriendo. Como usted dice, “o no creían en el exterminio de los judíos, o no les importaba demasiado”.

F. C. J.

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  ****Del boletín "Blau Division", julio-agosto 2011:

 

 

Un documental ruso sobre la División Azul: El amigo ruso que nos facilitó copia del documental que la TV de Nóvgorod emitió sobre la DA ha respondido por correo electrónico a un mensaje que le planteamos, pues muchos lectores, curiosos, nos preguntaban cómo era posible que ese documental existiese en español. Contesta: "La productora rusa pensó que una versión en español encontraría el interés de alguna cadena de TV española y de ahí que hiciese la inversión de verterlo al español. Para su sorpresa, las cadenas de TV españolas no han mostrado hasta la fecha interés alguno". Pues a nosotros no nos sorprende. Si en este documental se presentara a los divisionarios como criminales de guerra, squeadores, violadores o cosas similares, seguro que alguna cadena española lo habría comprado y emitido en hora de máxima audiencia, pero que nuestra División cuente con el respeto de los rusos es alque que les rompe los esquemas a nuestros defensores de la memoria histórica que quieren imponernos el gobierno y sus amigos de extrema izquierda"

 

 

****Sobre el ensayo anterior "Los crímenes de la guerra civil": está escrito antes de la aparición del libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, de F. Pilo, M. Domínguez y F. de la Iglesia, en que desmonta minuciosamente el enorme embuste fabricado por Jay Allen, típico ejemplo de periodista “comprometido”… con el “Himalaya de mentiras” de la izquierda española. Siguiendo a otros, en especial a Ricardo de la Cierva, yo ya había dejado claro que solo podía tratarse de una falsificación, pero los autores citados lo han documentado hasta la saciedad. Badajoz y Guernica eran los dos grandes mitos en que se asentaba la propaganda acusatoria de la izquierda sobre la guerra civil, tragados tal cual por la mayor parte de la derecha. ¿Creen ustedes que los autores progres han dedicado una línea a excusarse por sus falsificaciones anteriores o a rectificarlas? Su respuesta ha sido el silencio momentáneo para después seguir con sus tracas de siempre, como si no hubiera pasado nada. Puro fanatismo. Y pueden hacerlo porque saben que la vasta mayoría de los medios de masas  están en la misma línea, por una mezcla de ignorancia, interés  y snobismo;  y que la derecha es adepta del tarot: no cesa de mirar al futuro.

 

 

  ****Torrehermosa y el stalinista Espinosa Maestre:

http://historiademonesterio.blogspot.com/2009/09/las-ocultaciones-de-la-columna-de-la.html

 

 

 ****Gabriel Moris:  Produce cierta repugnancia el pensar que todo un Estado de Derecho, poseedor del monopolio de la prevención y de la investigación del crimen, permanezca insensible o rehúya sus responsabilidades más elementales. Lamentable confusión. No se trata del estado de derecho, sino de un gobierno que colabora con los criminales contra el estado de derecho, precisamente. Por tanto, la repugnancia está de sobra. Se trata más bien de denunciar y tratar de llevar a los tribunales a ese gobierno delincuente.