Y por fin llegó la victoria y Alonso se impuso a los todopoderosos Red Bull

Lucía Prieto

2011-07-10

Tras ocho carreras de espera y mucho, mucho sufrimiento, Fernando Alonso ha alcanzado la victoria en el Gran Premio de Gran Bretaña. Suerte, acierto y buen rendimiento del F150º han sido los factores que han llevado al asturiano a ganar una carrera repleta de incertidumbre debido al líquido elemento caído sobre la pista de Silverstone minutos antes de que los semáforos en rojo se apagaran.

Todo ello, aderezado con el buen hacer de Fernando Alonso, obcecado con ganar a sabiendas de que su bólido era el más competitivo de la parrilla. Si bien es cierto que el increíble e inesperado fallo de Red Bull en la parada de Sebastian Vettel en el pit fue crucial para la victoria del piloto español, no es menos cierto que el ritmo del coche de Fernando fue siempre superior a los de la escudería austriaca. Por fin parece que el trabajo hecho en la fábrica de Maranello ha dado sus frutos. Las mejoras en las suspensiones, el alerón trasero y los nuevos difusores han conseguido reducir la distancia entre Red Bull y Ferrari. El problema y la incógnita que surge ahora es, si no es demasiado tarde para comenzar la remontada y el asalto al liderato muy bien atado por el vigente campeón, el alemán Sebastian Vettel.

Por lo pronto Fernando Alonso ha conseguido escalar de la quinta a la tercera posición en la general del Mundial a doce puntos de Marc Webber que es segundo, aunque todavía tiene por delante una distancia de más de noventa puntos con Vettel. Así que vayamos paso por paso y disfrutemos de una victoria que en los primeros compases del gran premio pareció inalcanzable cuando hasta los McLaren adelantaron a Fernando tras el cambió de neumáticos mixtos a blandos. El F150º no conseguía templar las gomas al mismo ritmo que sus competidores y tuvo que esperar a que el asfalto de la trazada se secara un poco más para que el coche volviera a ser competitivo.

Una vez pasada la pesadilla Alonso dio buena cuenta de Hamilton y se fue a la caza de los Red Bull. El resto es ya conocido, el pit dio la oportunidad a Fernando y a Ferrari de demostrar que los favoritos también fallan. El ritmo fantástico del F150º y el tapón que Hamilton hizo a Vettel durante más de diez vueltas hicieron el resto para conseguir que Alonso volviera al primer peldaño del podio y anunciar a Red Bull que Ferrari ya está en condiciones de luchar por la victoria. Cierto es que la diferencia con Vettel, en la general, podría haber sido mayor si desde el muro de Red Bull no hubieran parado los ataques de Webber contra su compañero en los últimos giros al circuito inglés.

Nada se puede decir de la decisión tomada por Cristian Horner, ya que desde la presente temporada las órdenes de equipo están permitidas y de siempre ha sido conocida la predilección que el equipo del toro tiene por el joven Sebastian Vettel. Aunque lo cierto es que con la calculadora en la mano poco hubieran cambiado las aspiraciones al título del alemán en caso de que Webber hubiera aprovechado los problemas de neumáticos de su compañero para superarle por primera vez en la temporada. Lo que demuestra que quien manda en Red Bull es Vettel.    

Una victoria, la del cavallino rampante y la de Fernando que no veíamos desde el pasado Gran Premio de Corea. Allí el piloto asturiano se imponía después del abandono de los dos coches de Red Bull y conseguía colocarse al frente de la clasificación general del campeonato a dos carreras para el final del Mundial. El Gran Premio de Gran Bretaña nos ha devuelto la ilusión. A más de uno, incluida una servidora, se le habrá escapado un, "¡por fin!" cuando haya visto cruzar a Fernando primero la línea de meta.

Seguro que la inyección de moral que supone verse en lo más alto del podio dará un plus al bicampeón del mundo y al equipo Ferrari al que le han rondado durante mucho tiempo demasiadas dudas y demasiados desatinos.