'El libro negro de la izquierda española', 'Juicio a Franco', 'Forjaron España'...

Mario Noya

2011-05-16

José Javier Esparza ha cogido carrerilla y no hay quien lo pare. ¡César Vidal en católico, no les digo más!

De esos tres títulos que titulan esta nota –y de Moros y cristianos, sobre "La gran aventura de la España medieval– conversamos el otro día durante 20 minutos que supieron a muy poco. Pero menos da una piedra, oiga. Pero es que de eso se trata, quizá.

La Historia nunca es un relato de buenos y malos. Pero justamente por eso impresiona repasar los hechos –los hechos, no los mitos– y comprobar que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, lo que ha prevalecido en la izquierda española es una extraña mezcla de incompetencia y mala fe.

(José Javier Esparza, 'El libro negro de la izquierda española', Chronica, Barcelona, 2011, p. 8).

El audio de la entrevista es éste. Y éste, el del programa completo.

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¡Y éste, el de la semana pasada, con el fenómeno de Pedro Bonofiglio (aquí, la pieza separada)!

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La dura vida del buen salvaje o mamá, qué son los cometas:

(...) mareado de buscar [a su mujer, que andaba chingándose a su hijo y tratando de envenenarle], ciego de tanta rabia, Kachiborérine volvió a su casa. Cogió una caña de bambú, machacó uno de los extremos, lo empapó bien con resina del árbol de ojeé y le prendió fuego. Cuando la llama estuvo alta, tomó la caña por la otra punta y se la metió en el ano, bien adentro. Miraba el suelo, miraba el bosque, brincando y rugiendo. Por fin, ahogado de rabia, señalando el cielo, exclamó: "¿Adónde he de ir, pues, que no sea este mundo maldito? Allá arriba iré, allá estaré mejor, quizás". Ya vuelto diablo, comenzó a subir, a subir. Y, desde entonces, allá está. Desde entonces es ese que vemos, de cuando en cuando, en el Inkite: Kachiborérine, el cometa. No se ve su cara. No se ve su cuerpo. Sólo la caña llameante que lleva en el ano. Andará siempre rabiando, quizás.

(Mario Vargas Llosa, 'El hablador', Punto de Lectura, Madrid, 2010, p. 140).

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Lecturas: Los días entre el mar y la muerte, de Luis Herrero. A partir de mañana en las librerías. ¡A cuadros, como las camisas preferidas de uno que yo me sé!