El sadismo izquierdista HOY / “Il cortigiano” como inspiración / La libertad problemática

Pío Moa

2011-01-10

 

En noviembre de 1936 el joven sacerdote  (24 años) Juan Duarte Martín fue detenido en el pueblo malagueño de Álora por un grupo de milicianos. Según costumbre, quisieron hacerle blasfemar, y al negarse comenzó para él un martirio que duró una semana. En la cheka correspondiente sufrió constantes golpes. Un guardia de asalto, preguntado por unas manchas de sangre que llenaban su camisa, contestó: “Vengo de dar una paliza a ese cura y estas son las salpicaduras, para que vea usted lo testarudo que es, que ni aunque lo mate consigo que se cague en Dios”. Las torturas incluían meterle astillas bajo las uñas, descargas eléctricas en los genitales, etc. A veces lo sacaban sobre un burro para que la chusma lo insultase y golpease, entre letrillas ofensivas a la religión  Le destrozaron los ojos y la cara, y finalmente lo castraron con una navaja de afeitar (parece que fue una miliciana quien lo hizo), luego lo llevaron a un lugar cercano, le rompieron las piernas a golpes, le abrieron en canal, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego. Así lo relata Pedro Sánchez Trujillo, también sacerdote, en su libro La fuerza de la fe.

 Los testimonios sobre la persecución del clero por el Frente Popular delatan un sadismo verdaderamente enfermizo, y no es menos repugnante el hecho de que quienes se consideran sucesores de aquel régimen se identifiquen de tal modo con los torturadores, como queda bien de manifiesto en su “ley de memoria (falsificación) histórica”, coreada en la práctica por el PP, y en el nulo pesar que siempre ha manifestado la izquierda por aquellos crímenes. Ha sido común referirse a ellos con chistes, incluso los he oído a católicos “progres”. No hace mucho la vocacional y pornógrafa miliciana sudorosa Almudena Grandes se refería con irrisión a ellos.

   Pues bien, Sánchez Trujillo ha querido erigir un pequeño oratorio en el lugar  del asesinato de Duarte, un terreno privado cedido por el dueño, y con dinero privado. No sé si en tales condiciones hace falta un permiso municipal, pero en todo caso el promotor ha agotado los trámites legales y obtenido las autorizaciones. ¡Ah, pero en ese punto han intervenido los envenenadores profesionales de la memoria histórica! Inmediatamente se pusieron en acción para impedir la erección del monumento, tildándolo, cómo no, de “fascista”, y soltando las habituales invenciones: que si hay cerca una fosa con 200 personas aún enterradas (¿cómo no los han desenterrado en todos estos años y con todas las subvenciones recibidas? Otra habilidad de esta gente es la de inflar las cifras e inventar mil embustes, como los de la Sima Jinámar, el Pozo Funeres o el “paracuellos derechista” de Órgiva. Pero, descubiertos una y otra vez, ellos continúan incansables,  sabiendo que el poder les protege y subvenciona con dinero de todos, seguros de que siempre habrá idiotas o ingenuos que les crean). Además, los supuestos 200 fusilados por los nacionales no tendrían nada que ver con los asesinatos previos cometidos en la localidad: simplemente “defendían la república”, como llaman al Frente Popular causante de la guerra civil. Y aseguran que “El Gobierno republicano enjuició y condenó a los autores de crímenes como el de Juan Duarte, a diferencia de lo que ocurrió en el bando vencedor”. ¡Hombre, estaría muy bien que aquel gobierno revolucionario, destructor de la república, hubiera enjuiciado a sus sicarios! Pero si tal cosa asombrosa ocurrió en Álora, debían detallarla (los chekistas actuaron siempre por orden de los partidos y del mismo gobierno “republicano”). Lo único bien conocido que hizo dicho gobierno fue escapar de España llevándose ingentes tesoros robados y abandonar a sus esbirros a merced de los nacionales. Que, claro está, no iban a dejarlos impunes.

-----------

****Otra hazañita típica de esta gentuza: en Castuera han destrozado la lápida de un soldado nacional caído en 1938: http://historiademonesterio.blogspot.com/2011/01/foro-historia-en-libertad-castuera.html

 

****Comprendo que en cuestión de gustos caben todas las opiniones. A mí, la Pajín me parece muy fea, con cierta similitud a un cerdito, a pesar de lo mucho que cuida su “imagen”.  Pero admito que otros la consideren una belleza.  Por otra parte nunca me habría preocupado eso, la verdad, cada cual es como es, y allá cada uno con sus taras. Lo que resulta humillante y ofensivo es que una ignorante y necia como ella mangonee tanto en “este país”.

------------------------------------ 

****”Señor Moa,  permítame insistir nuevamente. Acerca de mi propuesta de unos cursillos enfocados a promover un nuevo espíritu en alguna gente,  universitarios y otros,  la idea queda un poco enfocada en un pasaje de su  Nueva historia de España: “A su vez, Boscán conoció a Baldassare Castiglione, de quien tradujo Il libro del cortigiano. Castiglione vivía en España desde 1524 como nuncio pontificio (moriría en Toledo, en 1529). Su libro El cortesano discurre sobre la naturaleza del amor, la nobleza, la mujer distinguida, etc., y marca pautas de conducta para el gentilhombre, experto en las armas y en las letras, fuerte por el ejercicio físico, gentil y educado con las damas, de mente fría, buen conversador. Ese ideal de vida se popularizó por diversas cortes europeas, tuvo alcance más amplio que el de la corte y despertó el fervor de Garcilaso”. Claro que este ideal no puede aplicarse al pie de la letra en la actualidad, pero su espíritu sigue siendo útil: el hombre que desarrolla sus cualidades, emprendedor, audaz y con criterio y sentido crítico. Bien, no sé si doy en el clavo con estos adjetivos, pero por ahí van los tiros. Un tipo de persona que sea muy distinta del modelo que nos propone/impone la progresía, vamos a decirlo así”.  C. L. J

****No siempre acierta  Paul Johnson. Es normal, nadie acierta siempre. Pero algunos yerros chocan, a estas alturas, en un historiador serio. Copia  en el blog Eneas de su Historia de los judíos: “De ahí que Hitler adoptase los métodos usados contra los judíos en la España de los siglos XIV y XV. Se promovieron y alentaron actos individuales de violencia, y después se los utilizó como pretexto para sancionar medidas formales y legales en perjuicio de los judíos. Hitler tenía agentes para este doble propósito. Josef Goebbels, su jefe de propaganda, era el Vicente Ferrer que agitaba a la chusma. Heinrich Himmler, jefe de las SS, era su Torquemada frío e implacable.

   

Sobre los mitos en torno a la Inquisición he tratado en Nueva historia de España, y, más amplia y recientemente, trata el asunto Miguel Ángel García Olmo en su  Las razones de la Inquisición española.  El Holocausto hitleriano se inspiró en hechos mucho más recientes, como el exterminio de los armenios por el gobierno turco, y en el de los pieles rojas por los useños (esto último lo señalaba John Toland, si mal no recuerdo, en su biografía de Hitler).

  

El mismo Eneas cita de Bertrand Russell este disparate: Los españoles en México y Perú solían bautizar a los niños indios y luego estrellarles los sesos: así se aseguraban de que aquellos niños se iban al Cielo. Me pregunto cuántos habrán creído tales estupideces.  Entran en la estela de las justificaciones sobre la Gran Hambruna irlandesa, de la que hablaré más.

 

 ****La referencia de la historiadora de la UAB pueden encontrarla en google tecleando “Sobre la manipulación de la historia de moda”, u otras palabras incluidas en el texto.

****Cuando una intervención en el blog queda limpia de insultos, los argumentos quedan más claros y, contra lo que piensan algunos, más contundentes.

 

****Allí donde vaya a jugar la Real Sociedad  es oportuno y adecuado que con pancartas y gritos le recuerden que es un equipo proterrorista.

 

****Quince padres llevan a Feijóo a los tribunales por impedir la enseñanza en castellano. En España, político se ha convertido casi en sinónimo de delincuente. A gran parte de esa chusma habría que llevarla ante los tribunales. El problema es la escasa independencia de estos, y los jueces políticos.

 

****Recuérdese cómo se impuso el aborto masivo en España: mediante campañas de insumisión de las izquierdas y feministas que se jactaban de haber abortado y retaban a la ley a que actuase. Que no actuó, naturalmente.

 

****Dice  Gabilondo: Y he pedido perdón  por mi ira contra Aznar. Me ponían malo la Guerra de Irak y el tema de ETA. Eso de que yo estaba con los verdugos, en vez de con las víctimas por apostar por el diálogo, me ponía malo. Soy vasco y esas bromas no me gustan ni un pelo. Si él iba de juego sucio, yo también sabía hacerlo. Pero me arrepiento de mi ira, porque pude agudizar enfrentamientos. Este sujeto  ha llegado al grado máximo de la hipocresía: ya ni la distingue, tanto ha entrado a formar parte de su personalidad.

 

****Belén Esteban podría perfectamente ser ministra y jefa del gobierno, o intelectual de la berza. ¿Qué le falta? Solo aprenderse la jerga de esa gente: cuestión de un par de tardes: http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3619

 

****Un gobernador de Pakistán paga con la vida su defensa de la cristiana Asia Bibi Alianza de civilizaciones. Ellos y Zapo contra la cultura cristiana.

 

****Dice el político canario Soria: “Al margen de la marca PP no somos nada". Cierto, el PP lo es todo y ellos no son nada. El PP, agencia de colocaciones de esos “nada”.

 

****Sebastián Urbina (Su blog: http://sebastianurbina.blogspot.com/) y otros me han presentado este problema, que resumo: “Si, como usted dice, no nacemos ni morimos por propia voluntad, ni tenemos los dones y facultades que desearíamos, nuestro cuerpo funciona al margen de nuestra voluntad y de nuestra consciencia, y nuestro destino depende en medida demasiado grande de accidentes, casualidades, etc.; y, como usted dice, somos al modo de moléculas de agua en un río, que entrechocan entre sí sin que ello impida que la corriente del río marche en una dirección que las moléculas no pueden conocer, entonces, ¿dónde queda la responsabilidad del hombre por sus actos, y, por tanto, su libertad?”.  Como dice Urbina, esa meditación “hay que meditarla” a su vez (Ver blog 1 de enero)

   He aquí un problema eterno, planteado también en el plano teológico entre protestantes y católicos. Lo que he hecho es exponer algunas observaciones que a veces no se tienen en cuenta. No somos el producto de nuestra libre o no libre voluntad, ni conocemos el curso de la historia. Estos me parecen hechos inapelables. La manifestación más precisa de la libertad es la voluntad, y esta tiene inmensas limitaciones reales. ¿Eliminan estos hechos la noción de la responsabilidad y la libertad? A mi juicio no, pero la sitúan en otra perspectiva.

  Experimentamos muy directa e intuitivamente el sentimiento de libertad, pero puede tratarse de una ilusión, al modo como la tierra se presenta plana a nuestros sentidos. Una salida ha sido el intento de armonizar libertad y necesidad con fórmulas como que la libertad es la necesidad hecha consciente. Pero son fórmulas fallidas. La necesidad tiene la mala costumbre de no revelarse nunca del todo a la consciencia (las ideologías proclaman una y otra vez que “el futuro es nuestro”,  pues pretenden conocer “la necesidad”;  y el futuro, cuando llega a presente, se ha mofado siempre de su pretensión).  La libertad nunca acaba de ser bien definida. Podríamos considerarla como la acción voluntaria en pro de una opción, habiendo varias opciones posibles (sin la acción, la libertad queda en mera posibilidad teórica). En ese sentido el hombre es siempre libre, le guste o no, incluso en situación de esclavitud. Pero al mismo tiempo nunca conoce del todo los elementos que componen su opción, y tampoco las consecuencias últimas, ni siquiera, a menudo, próximas, que sus acciones pueden tener. Por poner un caso de novela policíaca, alguien decide matar a otra persona de la que espera una cuantiosa herencia. Lo hace en función de su libertad, guiada por la codicia (pero no determinada por ella, pues siempre podría elegir no hacerlo). Debe planear cuidadosamente el acto, para evitar conseguir la cárcel en lugar de la fortuna. Ello le exige conocer los métodos policiales y jurídicos, para burlarlos. Pero nunca los conocerá del todo, y siempre pueden surgir imponderables, sospechas, etc.; ni puede prever si el investigador policial se tomará el caso a fondo o no, si será más o menos inteligente o tenaz, si  puede dedicarle mucho tiempo o se encuentra desbordado por otras tareas; si, en caso de que el asunto llegue al juez, este será honrado y trabajador o procurará evitarse quebraderos de cabeza, o si su abogado será lo bastante hábil…  El asesino siempre estará expuesto a que lo descubran: la libertad suele venir acompañada del riesgo.

   Por otra parte, el acto puede tener otro coste menos convencional en la conciencia del homicida, que quizá envenene para siempre su vida, aunque haya tenido éxito en el crimen y la herencia. No obstante, ello no ocurrirá a todo el mundo. Una conciencia no religiosa, por ejemplo, puede guiarse por el puro éxito material, o la satisfacción por la propia inteligencia en la planificación del delito, o recrearse en el juego de burlar cualquier posible persecución. Incluso puede concluir que la noción misma de crimen es irreal,  una convención social que un hombre realmente libre y por encima de supersticiones puede burlar.

   Y ya que hemos derivado por ahí, veamos otro aspecto: estamos obligados a obedecer las leyes aunque no las conozcamos. Esto parece una injusticia y un completo ilogismo. Pero, más aún, el hecho es que en general no conocemos las leyes, y los mismos abogados las conocen parcialmente. Y más en países como España, donde parece haber una manía legislativa (oí decir a Sánchez Dragó que España era el país con más leyes de Europa, no sé si será cierto). Y sin embargo la obligación de obedecerlas permanece. De otro modo nadie la cumpliría, pues todo el mundo podría alegar su ignorancia de ellas.

  Bueno, cosas discutibles todas ellas, y  perdonen cierta dispersión.