De la familia "burguesa” a la familia "patriarcal” / Falacia de la ventana rota

Pío Moa

2010-11-10

 

     Una de las condiciones para hacer la revolución, fuera antes o después de derrocado el capitalismo, era el socavamiento, hasta la abolición, de la familia que los marxistas llamaban burguesa. Derrotado el marxismo, los mismos impulsos llevan a dar más valor denigratorio al calificativo “patriarcal” (también presente en el marxismo, aunque con menos contenido de lucha de clases). Toda la progresía, en particular la sociata, lleva bastantes años empeñada en acabar con esa familia y tratando de fomentar “nuevos tipos de familias”, invocando un principio de igualdad con la tradicional. Invocación hipócrita, por cuanto esta familia patriarcal es condenada desde un principio.

    De lo que se tratan, en realidad, es de atacar el modelo de la familia cristiana, estrictamente monogámica y formada por padre, madre e hijos. El tipo de familia base, dice Paul Diel, la superioridad de la cultura occidental, porque permite educar a los hijos mucho mejor y transmitir con mayor eficiencia los valores culturales. La progresía promete grandes beneficios de la abolición de la familia cristiana, aunque no sabemos bien cuáles puedan ser. Lo que sí vemos claramente son sus perjuicios: disgregación familiar, a menudo acompañada de violencias, aumento masivo del divorcio, de los hijos criados en hogares monoparentales, del aborto, de la pederastia, de la droga y el alcoholismo, etc. Cosas todas ellas sobre las que apenas se habla, siendo como son verdaderas plagas sociales.  Sabemos también que si algo caracteriza a los poderes políticos que defienden esas posturas es la triple corrupción intelectual, económica y sexual.   

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****Mañana, viernes, creo que estaré en "La vuelta al mundo", de VEO7

****Es cierto que a lo largo de su historia la Iglesia católica ha librado una guerra sin cuartel contra la ciencia, la razón, la libertad de pensamiento y las libertades individuales, asegura Eduardo Goligorsky en un artículo (por lo demás correcto sobre la pederastia, los progres y la Iglesia). De ser así, estaría justificado el laicismo más agresivo. Pero no es cierto, sencillamente.  

   De paso: la rebaja hasta los 13 años de la edad para el consentimiento sexual es una ley pedófila. Promovida, cae de su peso, por gentes de mentalidad pedófila.

****Buena muestra de la inanidad cultural-política en que vivimos. Por mimetismo con Usa, proponen algunos un “caña-party”. Pero España, aunque lo ignoren esos papanatas, tiene una cultura y tradición propias. Y la idea de rebelión cívica empezó antes que el tea party useño, aunque, como suele ocurrir, queda en un plan más bien emocional y sin demasiadas ideas claras.

 

 ****Rosa Alcaraz: "No vamos a parar hasta que los políticos hagan justicia" Sería más realista si dijera “hasta que se haga justicia con los políticos”.

 

****Revilla: "¡Nadie quiere cargarse Altamira, yo no soy un insensato!" Claro que es un insensato. Y un ignorante. Como casi todos los políticos.

 

****Si algo define la ínfima, misérrima calidad de la intelectualidad española es la pasividad con que asiste al ataque chorizo-talibanesco al Valle de los Caídos. Por cierto, el abad se está luciendo con auténticas sandeces sobre la tumba de Franco y las demás tumbas. Quizá crea que  echando esa carnaza a las fieras, estas se calmarán. Se equivoca, desde luego. Juan Carlos hizo muy bien en ordenar el entierro del Caudillo en el Valle de los Caídos, aun si Franco no lo tenía previsto. El Valle, uno de los monumentos más notables del siglo XX, fue una iniciativa personal suya. Un monumento a la victoria sobre la revolución y a la reconciliación de los españoles. Algo que jamás aceptarán los irreconciliables y los revanchistas.

 

****Letizia, rockera entregada de cuero negro y las juergas peligrosas del Rey de Suecia. Es una gran verdad que si alguien puede echar abajo las monarquías europeas son las propias familias regias. En España, por lo pronto, Juan Carlos ha firmado su propia ilegitimidad con la ley de memoria histórica, la cual, para más  INRI, manda “guardar y hacer guardar a  todos los españoles, particulares y autoridades”.  Yo creo que nunca en ningún país se había alcanzado tal nivel de esperpento.

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 Diálogos pastoriles (anterior, 4 de noviembre)

 PICIO.- El que unos se arruinen y otros prosperen, con inflación o sin ella, es lo más común en todos los países, hasta en el mismo Porriño. A mí me parece que  si el conjunto de la población ha prosperado con la inflación, como así ha sido, la cosa no puede ser tan mala…

SALICIO.- Además, Sulpicio, ¿qué es eso de que con la ruina nada se pierde?

SULPICIO.- Veréis, estimables razonadores de humo,  hay dos clases de ruina y una de ellas es la ruina productiva. Si tú montas una empresa que da en quiebra, mientras tan funesto resultado no ocurre está produciendo y pagando los más variados  recursos, aparte de que el destino de la enorme mayoría de las empresas es la quiebra a plazo más o menos largo. No es lo mismo que destruir riqueza adrede.  Pero incluso esa destrucción puede ser productiva. De hecho se está destruyendo constantemente riqueza, por ejemplo demoliendo edificios para hacer otros nuevos, o destruyendo o abandonando coches útiles para comprar otros mejores,  o  desechando ropa en buenas condiciones, o tirando comida… Lo que significa, o puede significar  un aumento de la riqueza global. Aunque admito que en ciertas circunstancias puede ocurrir lo contrario.

SALICIO.- Pero…pero… ¿tú has oído hablar de la ventana rota de Bastiat?

 SULPICIO.- Se trata de una falacia muy evidente, enamorado zambombero, porque se plantea desde un punto de vista particular, y no general.  Alguien rompe de una pedrada la ventana de una panadería. El panadero ha de pagar una cantidad para repararla, lo que beneficia al vidriero. Pero el panadero pensaba comprarse un traje, y tendrá que prescindir de él, con lo cual el sastre se quedará sin cobrar. ¿Qué significa esto, en la práctica? Pues que lo que iba a cobrar uno lo cobra otro. El panadero queda fastidiado por tener que prescindir del traje, y el sastre también, porque el dinero que esperaba va al vidriero. Pero eso es, justamente, todo lo que ocurre: una redirección de los recursos. Unos pierden y otros ganan, pero la cosa queda, en el plano social, básicamente en las mismas circunstancias. Además, ante la necesidad de contentar a los clientes, quizá el vidriero idee un tipo de vidrio resistente a las pedradas, pongamos por caso. Lo cual, por satisfacer a los clientes, puede tener malas consecuencias para el vidriero, pues aunque al principio aumente la demanda, luego disminuirá, porque se romperán menos vidrios… Pero, bueno, esta es otra cuestión. Lo que queda claro es que,  visto en conjunto, ahí no hay ningún perjuicio propiamente.

MAURICIO.- Bla, bla, bla… Y no habéis aclarado la inflación. ¿Por qué suben los precios si el efecto global de la subida es nulo, según vosotros?