La inexistencia de Dios y de los entes matemáticos / Planes y resultados

Pío Moa

2010-10-09

 

   Decimos que algo existe cuando lo situamos en el tiempo y el espacio. Pero hay cosas que parecen ajenas a esos determinantes, por ejemplo las fórmulas matemáticas. Sin embargo, estas existen de dos maneras: el hombre las va descubriendoo elaborando en tiempos y espacios determinados. Y, segundo, existen solo en relación con nuestra mente. ¿Existía de algún modo el teorema de Pitágoras antes de que el hombre lo elaborase? Es un problema sin solución aparente. ¿Existe el mundo sin que alguien, una inteligencia, lo perciba, lo conciba y lo explore? Seguramente sí, porque se hace evidente a nuestors sentidos y a nuestra sensibilidad, a veces de forma muy dolorosa. El hombre lo percibe y explora de dos formas distintas: con los sentidos –que, sabemos, son muy limitados y nos engañan a menudo—y con la mente, mediante la lógica, el razonamiento científico y la interconexión con lo existente mediante, por ejemplo, el experimento o una práctica más general. Ahora bien, la lógica y la exploración tienen el mismo rasgo básico que los sentidos: son características humanas. Es decir, sería muy aventurado pretender que nos dan informaciones y nos llevan a conclusiones definitivas  y sin alternativa. Entendemos el cosmos, en la medida en que lo entendemos, a través de nuestras capacidades, que debemos considerar por principio limitadas. Los entes matemáticos se parecen a los fantasmas en el sentido de que  no existen fuera de nuestra mente; pero, a diferencia de estos, podemos interrogarlos mediante experimentos, comprobar sus efectos prácticos y utilizarlos de diversas formas.

   ¿Ocurre lo mismo con la idea de Dios?  Esa idea, o bien la consideramos una creación de nuestra  mente, o bien lo contrario, la causa de la creación del cosmos, incluidos nosotros y nuestro pensamiento. Así como no tenemos ningún problema en declarar la geometría una creación de nuestra mente –aunque no una creación arbitraria, al modo de los fantasmas—con la idea de Dios pasa algo muy distinto: o bien consiste en una intuición profunda de algo exterior a nosotros y a la naturaleza y causante de ellos, o bien es una creación no arbitraria de nuestra mente, al modo de las matemáticas, o bien es una creación arbitraria, al modo de los fantasmas o las quimeras. En el tercer caso,  tendríamos que preguntarnos por qué y cómo se ha concebido tal idea y la razón de su influencia en el ser humano. En el segundo, no tiene sentido preguntar por la existencia de Dios, ni por la del teorema de Pitágoras;  pero la no-existencia de uno y de otro en el tiempo y el espacio son muy diferentes.

    Así, las fórmulas matemáticas, pese a no existir propiamente hablando, nos sirven para entender y manejar la realidad, o aspectos de ella,  como si algo inexistente tuviera un reflejo en la realidad. Podemos concebir a Dios de un modo similar, como algo inexistente (por estar más allá del espacio y del tiempo, ya que sería la causa de estos), pero que debe reflejarse en la realidad, en su creación. Sin ese reflejo, la idea de la divinidad sería inane, sin consecuencias, o bien una simple ilusión quimérica. Aunque su modo de reflejarse diferiría del modo utilitario propio de las fórmulas matemáticas  ¿De qué modo se reflejaría Dios en su creación? He aquí el problema.

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****Blog:  Me parece que está claro que todas la acciones humanas son resultado de que alguna mente- diabólica ó no- las planee. Concretamente en el tema de los atentados politicos es metafisicamente imposible que no exista "conspiración", otra cosa es quién los hace y con qué objetivo”. Que detrás de todo atentado hay una conspiración, es evidente. Que la realización del atentado y sus consecuencias respondan a los planes de la conspiración ya es harina de otro costal. “Lo que pasa” en el mundo (en el mundo humano) no es resultado de los planes de alguna mente, sino de los planes diversos y a menudo opuestos y cambiantes, de miles o millones de mentes, con resultados solo en pequeña medida controlables. Para que el 11-m triunfase era necesario que el PP actuara con la torpeza  con que lo hizo, y eso escapaba a cualquier planificación (a no ser que imaginemos al PP como cómplice de toda la operación, algo que un conspiranoico podría demostrar sin demasiada dificultad). Si su reacción hubiera sido tan ágil y agresiva  como la del PSOE o, antes, hubiera luchado por la opinión pública cuando la guerra contra Sadam, las consecuencias del atentado habrían sido probablemente distintas. Porque la tesis socialista de la autoría islámica solo podía beneficiar políticamente al PSOE si una gran masa de población creía que Aznar había sido el agresor y la matanza del 11-m una respuesta islámica  en cierto modo justa. Y aun así y con todas sus malas artes, el PSOE venció por poca diferencia, no fue un vuelco, simplemente la escasa diferencia contra él en las encuestas previas se transformó en una ventaja no muy grande, aunque suficiente.

   Por otra parte, muchas acciones humanas no resultan de ningún plan, sino de improvisaciones, de movimientos semiinstintivos, de emociones, etc.

 

** Un bloguero anglómano afirma que la historia de Irlanda es compleja: como la de todos los países. Que no todos los irlandeses apoyaban al IRA, posiblemente ni siquiera la mayoría. Es posible: siempre hay una masa de población acomodaticia con los opresores. Cuando los persas intentaron conquistar Grecia, existía entre los griegos un partido pro persa; cuando Napoleón invadió España, existió un partido pro napoleónico. Y cuando Hitler invadió Francia encontró mucha más colaboración que resistencia. Pero, con todas las complejidades que quieran,  Inglaterra invadió Irlanda, y no al revés. Y la invadió a sangre y fuego, con la añadida esclavización de gran número de irlandeses y la apropiación de sus mejores tierras por los invasores. Y la Gran Hambruna acabó con un millón de vidas en pleno siglo XIX y forzó la emigración de otros tantos o más, bajo el gobierno inglés, cuya política ayudó a la catástrofe. E Irlanda llevó las de perder en sus sucesivas y muchas veces heroicas revueltas, y solo consiguió obligar a los ingleses a irse  ya en el siglo XX. Es cierto que una mayoría de la población del Ulster desea mantener la separación de Irlanda, pero también lo es que el origen de esa población no es irlandés, que esa mayoría ha sometido tradicionalmente a un trato discriminatorio y vejatorio a la minoría irlandesa de origen y católica de religión, y que desea mantener su preeminencia. Si el IRA alega estos sucesos, aquí muy resumidos, dice la verdad, simplemente. Mientras que las construcciones históricas del nacionalismo vasco son perfectas invenciones cuya única base real es un racismo ridículo. Y las “informaciones” de la BBC y otros órganos de prensa ingleses sobre España, la ETA y las Vascongadas son en gran medida patrañas interesadas. Las diferencias básicas entre la ETA y el IRA expuestas ayer, siguen en pie y sin duda.

   La curiosa la anglomanía española: está tan dispuesta a admitir con los ojos cerrados las más disparatadas acusaciones contra sus compatriotas  como a disculpar o justificar brutalidades bien conocidas de los ingleses. Mezcla de servilismo  e irracionalidad, si el servilismo fue alguna vez racional.