La escasa sensibilidad feminista de nuestros "hermanos" del sur

Pablo Molina

2010-08-13

Los honrados ciudadanos marroquíes que deambulan por la frontera española en Melilla para abastecerse de cachivaches con destino a su postventa, tienen ciertas dificultades para comprender adecuadamente las políticas de género que con tanto esfuerzo intenta nuestra ministra de Igualdad poner en práctica en la península.

A los moros no les gusta recibir órdenes de una mujer, aunque sea policía, en primer lugar porque no son capaces de aceptar que un policía pueda ser mujer. A una de las agentes que trabajan en la frontera de Melilla, por ejemplo, un honrado súbdito del sultán le calzó una sonora bofetada, ejemplo de alianza de civilizaciones donde las haya porque, como se ve, los moros aplican a las infieles el mismo tratamiento que a sus esposas. En eso son bastante multiculturalistas.

Pero como no es ese tipo de alianza civilizatoria al que aspira nuestro rojo-feminista, supongo que la ministra del ramo interrumpirá sus vacaciones para cursar una visita a la frontera melillense con el fin de instruir a los moritos sobre la igualdad de los sexos, el papel de la mujer en las sociedades modernas, el acceso al poder de las mujeres, el patriarcado como elemento de opresión femenina o la dimensión discriminatoria de las tradiciones sociales.

Con ella impartiendo doctrina igualitaria y Moratinos ejerciendo sus dotes diplomáticas, la solución del "pertinaz" problema marroquí es cosa de días.