La carga de la brigada ligera del trinque, con el jefe Ewok a la cabeza

Pablo Molina

2010-02-23
La izquierda en general, y la española muy especialmente, no es que tenga escaso sentido del ridículo, sino que, más bien, está acostumbrada a que sus fechorías sean admitidas con naturalidad en función de la superioridad moral que la gente normal le otorga.
Los medios de comunicación, el sistema público educativo y la pusilanimidad de la derecha política han contribuido decisivamente a que esto sea así, por lo que no cabe cargar las culpas sobre la gente que se forma una opinión en función de los dos primeros minutos del telediario.
Si la mayoría de la sociedad española tuviera algo de criterio, los funcionarios de los sindicatos horizontales (por la posición que adoptan cuando gobiernan "los suyos) no se habrían atrevido a representar la fantochada de esa supuesta movilización contra el llamado pensionazo, porque hubieran desfilado con las aceras abarrotadas de gente haciéndoles peinetas y lanzándoles cacahuetes.
El gobierno de Zapatero es el propietario de la plantación y los sindicatos el capataz que mantiene a raya a los esclavos para que acepten resignadamente su sino sin molestar demasiado. Luego están los artistas y los intelectuales, que cumplen el papel de visitantes ocasionales de la finca para alabar ese sistema productivo, leer poesías y felicitar a las víctimas por su resignación mientras se llevan un porcentaje de los beneficios de la cosecha.
Decía Huxley que la dictadura más perfecta es aquella que no necesita ejercer violencia contra los ciudadanos, porque estos adoran ser coaccionados. Es exactamente lo que ocurre en las sociedades modernas infectadas por el virus del socialismo.
 El socialismo es el gran corruptor moral y el principal enemigo del progreso. Los sindicatos llamados "de clase" (dejo aparte los sindicatos profesionales), son unas organizaciones enquistadas en las estructuras del estado que no defienden los intereses de los trabajadores sino los privilegios de sus miembros. Hasta que el 50,1 % de la sociedad española no capte estas dos sencillas evidencias, la brigada ligera de la subvención seguirá insultando a la inteligencia de quienes le pagan su tren de vida. O sea que pongámonos cómodos porque tenemos para un par de siglos. Por lo menos.

Nota: ¿Recuerdan los bichitos que salían en "El retorno del jedi"? Eran tan "cándidos"...