Maltrato doméstico / Gallego y catalán

Pío Moa

2010-01-10

Como siempre, con ruego de difusión

Hoy en Época

El llamado "maltrato de género" o "violencia de género" –expresión absurda donde las haya, como propia del feminismo–, define la violencia que se da dentro de los matrimonios o de las "parejas sentimentales", y se aplica casi exclusivamente cuando la víctima es la mujer. Porque hemos evolucionado del ideal de igualdad ante la ley, conseguida hace mucho, a una desigualdad sancionada por esa burla de la justicia que es el Tribunal Constitucional. El juez Serrano ha puesto en evidencia algunos de estos desmanes, por lo que habrá que apoyarlo activamente, si no queremos que la bruticie se imponga por completo.

El feminismo es una de las ideologías más necias que se han inventado, en dura competencia con muchas otras. No voy a extenderme aquí al respecto, pues ya lo he hecho en un ensayo titulado "La sociedad homosexual", incluido en mi libro reciente La democracia ahogada. . Creo que es el primer ensayo al respecto publicado en España, donde el nivel del debate intelectual es muy bajo: solo recientemente Jesús Trillo ha retomado el tema con agudeza.

La "violencia de género", más propiamente "de pareja" –incluidas las parejas homosexuales–, es un fenómeno en aumento en muchos países, entre los que destacan los escandinavos, Canadá y otros, y en el que España ocupa un lugar intermedio, con tendencia a subir. Ya he dicho en otra ocasión que es falsa la idea de que antes, en el franquismo, había más violencia de ese tipo, solo que ahora "se denuncia". No hay tal. Aunque ese maltrato suele quedar en la privacidad, y por tanto es difícil de calcular, puede estimarse por los homicidios y asesinatos que acarrea, los cuales obran como la punta visible de un iceberg. Y hoy, este tipo de homicidios supera en número, probablemente, a los que ocurrían en el franquismo por cualesquiera causas.

En realidad, la violencia de pareja es solo una parte de otra mucho más amplia, la doméstica, que incluye el maltrato entre padres e hijos. Con creciente frecuencia salen a la luz casos de niños gravemente golpeados o violados por sus padres, y también, cada vez más, se presentan denuncias de agresiones de hijos a padres y de hijas a madres. Estas últimas, las de hijas a madres, han aumentado espectacularmente, según una noticia publicada hace poco y que apenas ha recibido comentario. Tales datos solo son, de nuevo, la punta del iceberg, porque hace falta un grado muy alto de agresividad para que los padres denuncien a sus hijos.

Se percibe fácilmente cuál es la causa de este deterioro: la corrosión de la familia, llevada hoy a una auténtica crisis. Debido a la masividad del divorcio, existen hoy cientos de miles de familias monoparentales y de otras en que los hijos lo son solo de uno de los miembros de la pareja, con malas consecuencias, porque en general el padre o la madre sustitutos atienden mucho menos y con mucho menos afecto a los hijos de su pareja. Pero incluso en los matrimonios o parejas estables es cada vez más común que los padres, y especialmente las madres, apenas se preocupen de sus hijos, que son educados por la televisión (una televisión basura en la gran mayoría de los casos) y por las doctrinas progres, (des)educaciones contra la ciudadanía y otros inventos. Las agresiones de hijos a padres, como la expansión de la droga, el alcoholismo, el botellón, etc. reflejan esa carencia, y también el resentimiento y desprecio inconsciente de los hijos por no haber recibido una educación adecuada.

Estos hechos suelen explicarse como efecto no deliberado, "natural" por así decir, de la evolución de la sociedad. Pero tampoco es ello así: provienen en gran medida de políticas empeñadas en corroer y envilecer a la familia, en la que ven un obstáculo a sus delirios ideológicos. Políticas impulsadas por gobiernos de izquierda y de derecha, pero hoy, sobre todo, por el ultrafeminista de Rodríguez. Al que trata de emular la oposición.

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**** Rubalcaba es el portavoz de la corrupción, del GAL y de la colaboración con la ETA, incluso, probablemente, el origen del chivatazo famoso, si es que este no viene de más arriba. Sabe hablar en un tonillo suave y persuasivo, como los buenos estafadores.

**** Sostengo que los políticos del PP son, al menos, tan chorizos y estafadores (son calificativos populares, pero expresivos y claros) de los ciudadanos como los del PSOE. No son alternativa a este. Véase el caso de Galicia:

http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/

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Continúa, como les anuncié, la polémica entre nacionalistas periféricos:

Muy estimados señores Bofarull i Bofarull, así como Ripollet i Bohigas, de toda mi consideración:

Naturalmente, este encabezamiento es una ironía. Y por si no lo han entendido, se lo aclaro: de estimados, ¡nada!; de dignos de consideración, ¡nada!; de señores, ¡menos aún! Ustedes son solo un par de bergantes pretenciosos y necios. Menos mal que apenas he leídos dos o tres líneas de sus engendros. Porque sé que no merece la pena leer más. Porque sé que si los leyera con el detenimiento que ustedes no merecen, se me atragantaría la bilis. O, mejor, podría darme un infarto de la risa. Presumen ustedes de científicos y de carolingios, y ahí sí les doy la razón. ¡Claro!, están ustedes todavía en la ciencia del tiempo de Carlomagno, por no decir de Maricastaña. No hay más que ver el relato de Ripollet sobre su estancia en Galicia: da náuseas comprobar tanta ignorancia, tanta mala fe, tanta ignominia y miseria moral. Aún tenían que haberles dado una buena tunda allá por el Sil, a ver si así entraban en razón, que lo dudo. Porque se ve que su cabeza es de madera de nogal. ¿De modo que los gallegos vivimos de los catalanes y ni siquiera sabemos emplear el dinero que les robamos, según ustedes, ¡ustedes! ¡los de la ciencia carolingia! ¡De modo que los gallegos somos unos vagos y unos ineptos! ¡Pero, hombre, mírense en un espejo y vuélvanse un poco más humildes, que no son ustedes más que unos pobres robaperas!

Naturalmente, casi me parto a carcajadas cuando dicen ustedes eso del dialecto catalán, ¡que es indispensable hoy para viajar por Europa! ¿Pero dónde se ha oído tamaño rebuzno? El que se va poniendo indispensable es precisamente el gallego. Porque déjenme que les cante cuatro verdades: el catalán lo hablan apenas tres millones de individuos. Y además, lo hablan mal. Y además, allí siguen hablando la mayoría el maldito castellano. No, no me vengan con cuentos, he viajado hace poco por su pequeña región y lo he comprobado. La gente habla castellano. Y los que se ponen a hablar catalán, también lo hablan. Así que déjense de historias. A lo mejor me dicen que lo mismo pasa en Galicia. Pero déjenme que les explique que aquí hablamos ese idioma imperialista cada vez menos y cada vez peor. Y si dentro de unos pocos años se pasan ustedes por aquí, se darán cuenta de que el castellano no les servirá de nada. Por supuesto, tampoco el dialecto de ustedes, eso cae de su peso: tendrán que aprender un poco
por lo menos un poco de gallego. También para circular por el mundo. Lo digo sin asomo de esa idiota arrogancia que a ustedes tanto les distingue. Solo constato una realidad, un hecho histórico, y al que no le guste, ya sabe...

Naturalmente, es así, repito. Porque, ¿saben cuánta gente habla hoy el gallego en el mundo? ¡Pero qué pregunta! Por supuesto no lo saben, ustedes no han salido aún de Carlomagno. No sé si merece la pena que les informe, porque en su cabeza apenas podrán entrar estas cosas. Bueno, les informaré de todos modos, aunque sé que no me lo agradecerán. El gallego, sobre todo en su variante dialectal portuguesa, que prácticamente no tiene ninguna diferencia, no como el valenciano o el mallorquín con relación a ustedes, el portugués es solo gallego ligeramente mal hablado, pues lo hablan nada menos que 250 millones de habitantes en Europa, América y África. Y eso sin contar Timor, Macao, Goa, Damao, Diu y otros lugares de Asia. Les jode, ¿verdad? Pues compárenlo con sus birriosos tres millones, si es que llegan a tantos, y empiecen ya a flagelarse y hacer penitencia. Deberían hacer como el tal Eguaraz Hernandorena, que es casi tan tonto como ustedes y se jacta de que el euskera es tan bueno, tan superior, que no puede hablarlo casi nadie. Pues ustedes lo mismo, tíos, consuélense de alguna manera, que cuesta poco.


Naturalmente, esto que les digo es una lección para ustedes. Una lección que les imparto gratuitamente, sin cobrarles un duro. Porque los gallegos somos desprendidos, no como ustedes, y nos gusta compartir, solidarizarnos, enseñar al que no sabe. Y lo hacemos con naturalidad incluso si se nos retribuye con envidia y odio, como ustedes suelen.

Venga muchachos, a ver si espabiláis y os pasáis al gallego, que buena falta os hace.

Suyo afectísimo (es un decir)

Xan o Brétemas, intelectual suevo-nacionalista.