Qué hacer ante un gobierno ilegítimo

Pío Moa

2009-12-30

Depende. Si usted no cree en la democracia, no le queda otra que plantearse un golpe militar o algo por el estilo. Lo que pasa es que usted, a pesar de todas sus construcciones mentales contra la democracia, siente de modo confuso que un régimen del estilo que pretende, aun si triunfara en un primer momento, caería pronto y probablemente daría lugar a las peores consecuencias, como la disgregación definitiva de España. Además, sabe que el golpe no es viable por esto: un almirante que debía ocupar un puerto enemigo se volvió sin hacer nada y expuso a sus colegas un montón de razones que volvían imposible la empresa, que si la orografía del lugar, que si el calado, que si el combustible, que si las distancias, las defensas del puerto, etc. Al final, otro marino le observó: "Pero usted ha olvidado una razón importante" "¿Cuál?" "Que usted no se sentía capaz de intentarlo". Pues eso.

Además, los antidemócratas miran con nostalgia al franquismo, lo creen repetible (¿por qué no iba a hacer Dios el milagro, ya que ellos no se sienten capaces de intentarlo?) y extraen de él lecciones falsas. El franquismo surgió de la destrucción --por la izquierda y los separatismos-- de la democracia republicana, o de lo que la república tenía de democrática; y tras la convulsión del 31 al 36 prácticamente dejó de haber demócratas en España. El régimen no tuvo enemigo democrático interno, y se mantuvo porque Franco fue capaz, y solo él fue capaz, de tener bajo la rienda a las tradicionalmente díscolas "familias" (es decir, partidos) del régimen, que de otro modo se habrían bastado y sobrado para echar abajo los muchos logros positivos del franquismo. Esas condiciones no se dan hoy ni remotamente. Algunos de ustedes tienden a creer, en fin, que el catolicismo es una doctrina política interpretable a su gusto. Usted olvida, en suma, que las difíciles circunstancias actuales son recientes, y que gentes como las del gobierno empezaron en situación de inferioridad y se han hecho hegemónicas gracias a su trabajo empeñado y habilidad para explotar los errores e inepcias de ustedes.

Si usted cree en la democracia, la solución está en la articulación de lo que Alcaraz llama "rebelión cívica", que debe recurrir a la opinión pública. Si el gobierno actual es ilegítimo se debe precisamente a que va contra España y contra la democracia. Pero esta, aunque muy dañada, subsiste. A usted no le meten todavía en la cárcel por opinar (aunque ya hay amagos de ello, como he podido comprobar en mi caso) o por crear una asociación con fines determinados, o un medio de comunicación público, o por convocar una manifestación o por manifestarse o por denunciar la ilegitimidad del gobierno, etc. Que ello sigue siendo posible lo demuestra bien el caso de Es-radio o de Libertad Digital, que, contra todo y contra todos, se han abierto un espacio en crecimiento. O lo demuestran diversas asociaciones como Galicia Bilingüe, que realizan un buen trabajo con medios casi insignificantes. Lo que ocurre es que estos movimientos debieran crecer como manchas de aceite y hacerse más amplios, numerosos y fuertes. Y eso es un trabajo que requiere algo más que lamentaciones y la búsqueda de razones para no hacer nada práctico.

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El increíble éxito del marxismo

Hoy, cuando parecía liquidado el marxismo como teoría y como práctica, vemos que triunfa tanto en la izquierda como, más aún, y sorprendentemente, en la derecha. No solo Rajoy dogmatiza que la economía lo es todo, también la llamada extrema derecha sabe muy bien que el dinero decide todo y que la democracia es un timo inventado por los amos de los dólares y los euros que dictan el NOM (Nuevo Orden Mundial). ¡A ellos les van a engañar con ideología! ¡Quien paga manda, hombre, ya lo dice el refrán! Aunque no estoy seguro de que Marx fuera muy feliz con ese triunfo póstumo. Lo consideraría un marxismo sumamente vulgar, por decirlo suavemente. Él había elaborado una teoría mucho más compleja y coherente.  

**** Cospedal advierte a los diputados del PP que tienen que obedecer a Génova. O sea, tienen que obedecer a Rajoy y a ella. De ninguna manera a sus votantes.

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LA POLÉMICA ENTRE NACIONALISTAS

Recordarán ustedes que la polémica entre intelectuales nacionalistas quedó interrumpida y algo inconexa (por falta de respuestas, etc.). Incluso pareció en un momento dado que iba a seguir recibiendo más, por ejemplo las respuestas de Bofarull i Bofarull a las cartas de Ripollet y Bohigas, pero solo recibí una, que publiqué debidamente no fue así. Ahora, por fin, me ha adjuntado mi corresponsal de Reus algunas de estas, que iré haciendo llegar a los lectores del blog. La carta de dicha corresponsal reza como sigue:

"Estimado señor Moa, a principios de 2009 le envié una misiva [ver blog de 17 de enero, Sexy Soraya], anunciándole el envío de nuevos debates entre nuestros amigos nacionalistas, pero solo pude enviarle una, pues el resto las perdí en una mudanza –ya sabe usted los líos que se forman con las mudanzas– y solo recientemente las he encontrado, por lo que procedo a enviárselas por fin. Que pase usted un buen Año Nuevo. Suya afectísima, Mercè Riera".

A fin de recuperar el hilo, vuelvo a poner en el blog la carta del profesor Bofarull ya publicada el 8 de febrero pasado (seguro que ustedes no la recuerdan, ¡cómo pasa el tiempo!):

"Estimado y muy honorable discípulo Ripollet i Bohigas:

Perdona el tiempo que he tardado en contestar a tus cartas, pero me lo han impedido mis muchas obligaciones y tareas académicas, visitas a otras universidades y congresos, en el estado español y en otros países extranjeros (¡a ver si puede decir lo mismo el recogedor de basuras de Princeton, el tal Carballeira!), en fin, el vértigo de esta vida un tanto atribulada, ajetreada y casi diría alocada, si no fuera por sus grandes frutos, que llevamos hoy día los siervos de Clío y de Urania, y empleo esta última en un sentido amplio, referido a toda la actividad intelectual no artística. Espero que sepas comprenderlo y perdonarme, dada la amplitud de criterio y de miras que reflejan tus cartas. Puedo decirte que he disfrutado mucho, pero mucho, con las cosas que me relatas, y también he sufrido hasta saltárseme las lágrimas de indignación con algunas de tus peripecias, como las desgracias que pasaste en Galicia. Mira, lo mejor es dejar a esa gente por imposible. Yo conocí a algunos gallegos y no guardo ningún buen recuerdo de ellos, claro que no se puede generalizar, los habrá mejores, no digo que no, pero cuando uno lee a los tales Xan o Brétemas o Carballeira O´Flanaghan, pues qué te voy a decir: gente fantasiosa, embrollona y sin pizca de espíritu científico ni seriedad alguna. No dudo de que habrá otros mejores, pero nunca los he conocido. ¡Meterse con nuestro héroe nacional Casanova, burlarse de la Diada...! Vamos, hasta ahí podrían llegar las bromas. Cada vez que lo recuerdo la sangre se me vuelve vinagre.

Pero dejemos estas historias tristes, lamentables y deprimentes, y vayamos a lo positivo, que la vida es breve, como dijo el filósofo, y no vale la pena perderla con gentuza que ni siquiera ha oído hablar del espíritu carolingio que nos distingue, y que por mucho que les hables de él solo sacas de ellos cachondeo y chistes idiotas. No vale la pena perder ni un segundo con ellos, y ahí está dicho todo. En cambio, ¡cómo alegran el ánimo tus noticias de Grecia y referencias a Escandinavia. La verdad es que el catalán se está convirtiendo en un idioma necesario para moverse por Europa, algo que los envidiosos españoles, en plena decadencia, no pueden soportar, se ponen como fieras, no digamos ya los vascos al estilo de Eguaraz Hernandorena, pobres diablos, es que dan pena con sus pretensiones. O los gallegos, claro, que ahora les ha dado por hacerse los portugueses, qué prestigio, el portugués, ¿verdad? Tu carta sobre tus experiencias en Grecia, la he difundido entre los colegas, catedráticos y profesores de la universidad, y la he puesto en mis clases como obligatoria, para que los alumnos hagan ejercicios al respecto y se les quite a algunos el complejo de "idioma regional", que aunque parezca mentira, muchos lo siguen teniendo. Supongo que te dará alegría saber estas cosas, pero es lo que yo digo: si entre nosotros no nos ayudamos, ¿quién nos va a ayudar? Tus cartas, querido Ripollet i Bohigas, están, además, muy bien escritas, me siento orgulloso de que en la universidad Rovira i Virgili preparen tan bien al alumnado, estoy seguro de que casi tan bien como en la Pompeu Fabra.

Y tu relato sobre Nueva York, los carteles en español y no en catalán, no deben preocuparte ni amargarte: como allí han ido tantos muertos de hambre latinoamericanos que ni saben inglés ni lo aprenderán en su putísima vida, de cerrados que son, pues tendrán que hacerles ese favor. Pero así como aquí estamos metidos en una cruzada cada vez más exitosa por expulsar el español e imponer nuestro idioma propio en Cataluña, y en Europa ha progresado de tal modo el interés por nuestra lengua propia en todas partes, desde Oslo a Estambul, así ocurrirá también en los Estados Unidos de América del Norte, todo es cuestión de tiempo, yo diría que de poco tiempo, y sé de buena tinta que la Generalitat está tomando cartas en el asunto. Espero que la crisis no impida dedicar al tema el esfuerzo económico preciso: con decirte que estoy pre seleccionado para ir a enseñar catalán a Princeton... ¡Sí, a Princeton! Allí podré enterarme de una vez de quién es y qué hace ese individuo, el tal Carballeira. Ya te digo, solo espero que la crisis económica que nos han contagiado los españoleitors, como tú les llamas, no obligue a nuestros gobernantes a recortar presupuestos, porque tampoco es para ir allí con un sueldo de miseria, que nos desprestigiaría a todos.

No vaciles en escribirme y, desde aquí, te envío los más calurosos ánimos en una empresa de promoción de nuestro idioma propio que necesita, te lo digo de todo corazón, mucha gente como tú. ¡Ánimo y adelante!

Tu admirado maestro

Francesc Bofarull y Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra y ex detective."