Titiriteros con chilaba

Pablo Molina

2009-01-12
Los actores y demás miembros del gremio artístico (los mismos que, con excesivo optimismo, se autodenominan "gentes de la cultura"), se reunieron este fin de semana para apoyar la eliminación de Israel y acusar a su gobierno de genocida, nazi, etc. etc. etc, y acabar lanzando piedras a la fachada de la embajada israelí. Ellos no, claro, porque sólo utilizan las manos para recoger (subvenciones), no para lanzar piedras.
Los actores y otras gentes de la kurtura son no sólo ateos sino furibundos anticatólicos. La religión es para ellos un signo de sumisión intolerable, que la razón humana debería haber desechado muchos siglos atrás. Las religiones, según esta tesis, son el invento de unas jerarquías vinculadas a la burguesía y el capitalismo para mantener oprimida a la sociedad e impedir su avance científico, moral y social. Por supuesto, la lucha por la liberación de la mujer y la consecución de derechos civiles para los homosexuales exige eliminar previamente la pátina religiosa que ha impregnado a las sociedades occidentales desde que los romanos nos trajeron el cristianismo.
Bien, entonces pregunto yo, ¿Qué hace un montón de ateos y luchadores contra la religión manifestándose al lado de unos tíos que gritan"Alláh Akbbar" y no entienden otra sociedad humana que la regida estrictamente por los principios de la ley coránica? ¿Qué narices hace una tía de esas tocada con el pañuelo que simboliza la sumisión femenino-religiosa? ¿Qué pinta un homosexual defendiendo a unos señores que si le tuvieran en sus manos le colgarían de una grúa como exije la Sharia? Ya sé que estar contra Israel y a favor de Hamas es lo moderno y que en los saraos progresistas no se tolera la entrada de quienes no comparten ese principio, pero no obstante, estaría bien que algún portavoz del gremio nos explicara algún día esta clara contradicción.