"Herederos del espanto"

Pío Moa

2008-11-15

Me avisa un amigo de un artículo de Emilio Lamo de Espinosa en ABC, "Herederos del espanto", el cual, me indica, "mantiene tus mismas tesis, naturalmente sin citarte". El mismo amigo me traslada las palabras de un ex alto dirigente comunista, actualmente en el PSOE, con quien habló hace poco: "La república se vino abajo, de hecho, con la rebelión socialista de 1934, en la que el PCE tuvo poco que hacer, ya que era un partido muy pequeño" "Oye, ¿dices eso después de leer el libro de Moa sobre los orígenes de la guerra?" "No, qué va, eso lo sabe todo el mundo".

Bueno, no hay motivo de queja. Hasta hace unos años casi nadie sabía estas cosas, o las había olvidado, y la fallida revolución del 34 solía ser conocida como "la huelga de Asturias". Aún la siguen llamando así muchos izquierdistas en aquella verde región.

Unas observaciones sobre el artículo de Lamo de Espinosa: "¿Ha condenado el PSOE o la UGT (que hoy se persona en la causa de Garzón) la Revolución de Octubre y a quienes la prepararon? Desde luego las estatuas de Largo y Prieto fueron puestas en la Castellana por la democracia, y ahí siguen, al lado de la ausente de Franco. Y no lo critico, aunque más merecimientos para estar en ese lugar tenía Julián Besteiro, por ejemplo, que se opuso a todos esos disparates una y otra vez, sin éxito alguno". ¿Fueron puestas "por la democracia" o más bien por los socialistas,  esas estatuas de los organizadores de la guerra civil? ¿Y no lo critica? ¿Y se puede calificar de "disparate" la preparación de un baño de sangre con el fin explícito de instaurar una dictadura totalitaria tipo Stalin? Suena mucho peor que cuando Azaña llamaba "tonterías" a las quemas de iglesias.

También escribe el articulista: "Creer que hubo un lado bueno y otro malo es lo que nos dijo Franco durante cuarenta años, y contra esa idea, históricamente (casi) tan falsa como la simétrica, se hizo la transición. Pues desgraciadamente para España y los españoles no hubo un lado bueno, sólo hubo hombres buenos, y estos se encontraban en todas partes". Cuando juzgamos una guerra no nos contentamos con la obviedad de que hombres buenos (y malos) los hubo en los dos bandos. Eso no pasa de retórica seudomoralista. Como el mismo Lamo recuerda, hubo previamente un proceso revolucionario y la destrucción de la legalidad republicana por las izquierdas. Y, como olvida, fue uno de los bandos, con sus hombres buenos y malos, el que libró a España de la revolución, como recordaba el citado Besteiro. Salió de allí una dictadura autoritaria –prácticamente no quedaban demócratas en España tras la experiencia republicana–, pero dejó un país reconciliado y próspero, que pudo pasar a la democracia sin demasiado trauma. ¿O cree el señor Lamo que la democracia viene de los antifranquistas?

El señor Lamo es, además, regeneracionista y tiene nula confianza en España. Omite que fueron los regeneracionistas quienes dejaron sin base intelectual al régimen liberal de la Restauración y precipitaron con su retórica de fondo antidemocrático lo que vino después. Asó, cita, encomiásticamente: "De una parte, despensa y escuela, como quería Costa, trabajo, seriedad, ahorro, y sobre todo, mirar al futuro y no al pasado, «cerrar con siete llaves el sepulcro del Cid», construir un porvenir de paz y prosperidad para nuestros hijos, no vengar las afrentas de nuestros abuelos. No se puede hacer nación ni patria, ni se puede guiar a un pueblo, mirando por el espejo retrovisor para solucionar el pasado. Y el otro consejo que hemos seguido también: mirar hacia fuera y no hacia adentro, pues la solución es Europa y el mundo y no ensimismarse en una mirada local, provinciana, justo cuando el futuro de España está, más que nunca, fuera de España".

Vea usted, señor Lamo, ni Europa ni el mundo son un buen modelo para España, contra lo que usted y los regeneracionistas imaginan en su, digamos, ingenuidad indisculpable. Ni "ensimismarse en una mirada local" es la alternativa a ese cosmopolitismo que con tan bellas palabras incita a destruirnos a nosotros mismos. Ni una cosa ni otra. Tuvimos una guerra civil bastante dura, pero nos libramos de dos europeas y mundiales inmensamente más sangrientas y arrasadoras, y acompañadas de muchos más crímenes de todas clases. De la segunda, por cierto, nos libró el franquismo, no el regeneracionismo; y nuestra democracia actual la debemos a nosotros mismos, no a Usa como casi todo el resto de Europa. Y el mundo actual, permítame que le llame la atención al respecto, resulta harto inquietante para quien lo contemple con los ojos abiertos. Con su actitud podemos buscarnos muchos más problemas que los que tenemos.

Ah, y para mirar al futuro con una actitud adulta, conviene mirar también al pasado con tranquilidad y rigor, sin retórica. Una mirada no excluye la otra, al contrario. Una mirada clara y veraz sobre el pasado nos ayudará enormemente a encarar nuestro futuro con realismo, sin falsas ilusiones. No vayamos a caer en el futurismo pueril y "adánico" que nos quieren imponer Rajoy y compañía.

De todas formas, vamos avanzando. Hace diez años parecía asentarse definitivamente la imagen de una república arcádica, de un Azaña santo laico, de un Frente Popular "legal y legítimo". Hoy todas esas falsas imágenes del pasado están en crisis, casi nadie las sostiene con el descaro de antes. Pero todavía falta bastante para que mucha gente se rinda a la evidencia y deje de jugar a un antifranquismo de salón. Del franquismo viene la democracia, y del antifranquismo todas las amenazas a ella, desde el terrorismo o la corrupción al separatismo. Mirémoslo sin falsos respetos, insisto, con los ojos abiertos.

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Una leyenda más

Una manía de muchos comentaristas ignaros es pintar la guerra civil española como un hecho especialmente sangriento y espantoso del siglo XX. Dentro de las contiendas de ese siglo no lo fue, es más, queda como una guerra de relativa baja intensidad: entre 260.000 y 300.000 muertos a lo largo de casi tres años, de ellos unos 130.000 en las represiones mutuas. Durante la guerra mundial, y solo en Leningrado, murió el triple de gente en el mismo tiempo, y la guerra ruso-finlandesa de 1939-40 causó el mismo número de muertes que la española ¡en solo tres meses! Hubo, desde luego, mucha crueldad y ensañamiento en el terror de retaguardia, sobre todo en la zona frentepopulista, los relatos de los cuales son horripilantes. En la zona nacional eran más frecuentes el simple fusilamiento o las palizas. El terror y las represalias han sido una constante en las guerras del siglo XX. Tanto en Francia como en Italia, el número de personas asesinadas al terminar la guerra mundial, que tuvo mucho de guerra civil en su última fase, es muy alto, menos elevado que en España en comparación con la población, pero más alto si lo comparamos con la intensidad de la guerra civil misma, pues esta fue mucho menos prolongada y masiva en Italia y Francia.

Señalemos, además, que los causantes del enfrentamiento tienen un plus, un enorme plus de culpa en todo lo que siguió, y hoy no cabe la menor duda de que fueron las izquierdas las responsables. Tan aficionadas eran a la guerra civil entonces, que hasta organizaron otras dos entre ellos mismos, en mayo de 1937 y marzo de 1939, y aparte de ello se asesinaron y torturaron mutuamente con verdadero entusiasmo.

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**** "Zapatero, agradecido, a Sarkozy: "Todo lo que me pidas, te lo daré"
¿Qué le habrá dado ya? ¿Cuánto habrá costado a España satisfacer la vanidad del locuelo?

**** "Las claves de la crisis interna del pp
"Nuestros principios están en duda y nuestra unidad también"

¿Sólo en duda?

**** "Leguina: "¿Dónde estaba este progre a la violeta (Ramoneda) mientras hacíamos lo que podíamos?"

No interpreta bien Leguina a los golfos garzonescos y de la memoria chekista. Lo que querían Leguina y los demás en 1976 era la ruptura, para la que, afortunadamente, no tuvieron fuerzas. Se contentaron con la amnistía y con meter serios defectos en la constitución. Ahora es cuando la banda de Zapo "el Rojo y mi-patria-es-la libertad" cree poder llevar a cabo la ruptura. Me alegro de que Leguina haya renunciado al miserable plan. A veces se le oyen cosas muy razonables.

**** http://66.102.9.132/search?q=cache:zLcHBBWp_yoJ:vinamarina.blogspot.com/+vinamarina&hl=es&ct=clnk&cd=1

**** Con un error mío: la "Taberna del lobo" está, o estaba, en Moguer, no en Palos. En el libro hay una sola escena inventada, aunque no diré cual:

http://www.youtube.com/watch?v=hRwj7WUYTnY