Martín, adulador de Z y víctima de su ingratitud

Pablo Molina

2008-07-16
Fernando Martín es ese ilustre gerente inmobiliario que, allá por finales de 2007, hacía suyos los vaticinios del Adolescente en materia económica. Como el Ignorante Insondable, Martín también opinaba que el euribor "había tocado techo" y que el precio de la vivienda se iba a mantener exactamente igual durante un largo tiempo (Santa Lucía, aquí tienes un cliente).

Por supuesto, un tipo supuestamente inteligente como él, sabía perfectamente que estaba mintiendo y que la crisis que se avecinaba era de dimensiones monstruosas, pero le hizo el favor a Z (como Botín, por cierto) y ocupó alguna que otra portada con sus declaraciones obsequiosas hacia el Íletrado hasta muy cerquita de las elecciones. No es descartable incluso que el dueño de MARTINSA votara al PSOE del Ígnaro Inescrutable.

Martín es también el líder del lobby de las constructoras que contrató a David Taguas, hasta ese momento director de la oficina económica del Indocto, en lo que constituyó uno de los escándalos más sonados de los últimos tiempos, aunque los españoles estamos tan acostumbrados a este tipo de cosas que la noticia pasó desapercibida salvo para la prensa económica, que se confesó horrorizada.

Y llegó el momento de pedir la devolución del favor, a través de un préstamo barato del ICO (es decir, procedente del bolsillo de todos los españoles) para intentar salvar una situación angustiosa de la compañía. La respuesta del Indocumentado fue que el socialismo no paga a traidores, y menos si pertenecen al sector del ladrillo, el "urbanismo salvaje" y el "desarrollo insostenible", por utilizar la jerga de la muchachada del Indocumentado Exorbitante.

Ya ves, Martín, tanto hacer el ridículo con mentiras groseras sobre la crisis para beneficiar electoralmente al Solemne y así es como te paga.

Ah, y conste que estoy absolutamente conforme con la decisión del Adolescente. Las empresas tienen derecho a hacer todo el dinero posible en momentos de bonanza económica y la obligación de asumir las pérdidas cuando la situación es la contraria. Las decisiones empresariales se realizan a "riesgo y ventura" del interesado y no es lícito que los demás paguemos sus errores financieros en momentos de crisis.

Simplemente reseño la ingratitud del personaje que nos gobierna y su condición eminentemente traidora. Que se lo pregunten al grupo PRISA.