La virtud y el placer

Pío Moa

2008-06-04

Como estoico, el virtuoso Marco Aurelio creía vivir conforme a la naturaleza. Su hijo Cómodo, aunque educado en el estoicismo, parece haber opinado que la naturaleza le inclinaba, precisamente, a olvidar la virtud y gobernarse por el placer;  tanto más cuanto que la vida le había otorgado una posición de poder que le permitía dar rienda suelta a sus deseos, sin las restricciones impuestas a los hombres comunes por la necesidad o la ley . ¿No está la exigencia de placer profundamente impresa en la naturaleza? En cambio el principio de la virtud nos parece contrariar a menudo tendencias naturales.

Claro que hasta el hedonista más pedestre se percata de que el placer suele durar poco y traer consecuencias nada placenteras, mientras que el virtuoso percibe cómo su escrúpulo moral puede llevarle a dolorosas renuncias que no acaban de justificarse. Posiblemente haya un punto de coincidencia, aunque inestable. Séneca y Horacio concuerdan, por ejemplo, en el carpe diem, que no se sabe si es placer o virtud, o aúna ambos.

Añadamos que la exigencia de virtud se halla tan impresa en la naturaleza como la del placer, a menos que el ser humano sea antinatural, según sugieren los ecologistas.

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¿Va a tener que elegir el PP entre Rajoy y Costa? ¿Entre Zapo bis y Zapo tris? ¿Tan extraordinariamente falto de ánimos es el sector democrático del partido?

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"El doctor Adler se echó atrás en el sillón con expresión cansada, cruzó las manos sobre el regazo y, sin levantar la mirada de la copa de coñac que había dejado sobre la mesilla, replicó:

– Hijo, tú eres ya bastante mayor, tienes edad de votar y no pretendo ejercer autoridad sobre ti. Lo que hagas con tu cuerpo es cosa tuya. No obstante me acusas de retrógrado porque no creo que la homosexualidad pueda equipararse a la sexualidad normal. Atiende, convertir el canal de los excrementos en órgano del amor, o esas mujeres que, lógicamente, no pueden penetrarse y han de recurrir a artefactos repulsivos, ese reparto grotesco de papeles haciendo uno de hombre y otro de mujer, tan frecuente entre ellos, esa parodia de la relación normal...todo eso es muy viejo y no me parecen avances ni me creo atrasado por indicártelos, sino razonable. Me gustaría que resistieras a esos impulsos, pero si no te es posible, preferiría que los considerases con realismo. El amor entre personas del mismo sexo es estéril, pocas veces es estable, por su propia naturaleza suele producir inestabilidad emocional, también en esos medios circula la droga con mayor facilidad, la prostitución masculina es la mayor parte de las veces homosexual, y fácilmente se contraen enfermedades... No, no quiero decir que todos los homosexuales sean así, y si ese señor con quien te has... con quien has entrado en relaciones, está al margen de esas cosas, bien, me alegraré, y si encuentras a alguien con quien puedas entenderte largo tiempo y mantener un lazo lo más parecido posible a la normalidad, eso es lo que te deseo, ya que no parece que puedas o quieras cambiar... Solo quiero advertirte contra falsas ilusiones.

Dijo las últimas palabras levantando los ojos y mirando a su interlocutor fijamente, con una especie de desilusión todavía esperanzada. El muchacho, salido no hacía mucho de la adolescencia, palideció. Aguantó un momento la mirada de su padre, y enseguida desvió la suya.

– ¿Vas a decirme que tu relación con mi madre, ¿eh? Que tu famosa sexualidad normal, ha sido perfecta? ¿Que ha sido un gran éxito, un modelo de estabilidad?

– No confundas las cosas. Que algo bueno falle no justifica algo malo de entrada...

El joven se levantó.

– Me voy de casa –anunció con el rostro contraído de furia–. Para mí, ya no tengo padre".  

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En Años de hierro:

Los rusos sabían el día y hora de la ofensiva, de modo que poco antes, durante la noche del 4 al 5 de julio, las 20.000 bocas de artillería y la aviación soviéticas desataron una tormenta de fuego que perturbó los movimientos de concentración enemigos y les causó sensibles bajas. Por fin comenzó la ofensiva a las 5,30 de la mañana. Los alemanes hubieron de padecer entonces los campos de minas y el fuego antitanque, y constantes contraataques locales. La progresión se hacía muy lenta y sangrienta. En torno a los días 12 y 13 se producía el mayor encuentro de carros de la historia, en Prójorofka, con victoria alemana, aunque muy costosa. "Se hallaba la batalla en su ápice y en un tris de la victoria o la derrota", según Manstein, pero el día 13 Hitler convocó a este y a Kluge a su cuartel general. Tres días antes, les comunicó, los aliados habían desembarcado en Sicilia, y los italianos no combatían. Por ello debía desistirse de Ciudadela, retirando fuerzas del este para atender a Italia. Además, Model había quedado atascado y una contraofensiva soviética por Oriol amenazaba su retaguardia. Manstein aconsejó persistir en el intento, pues creía estar tocando la victoria con la mano. Pero Hitler y Kluge no lo veían claro y Ciudadela fue detenida.

La batalla pasa por ser la mayor de la historia en tanques y aviones. Concentrada en tiempo (apenas diez días) y espacio, su número de bajas no fue tan masivo como en Stalingrado. Vencer en Kursk habría permitido a los alemanes tener a raya a los rusos, incluso llevarlos a una crisis copando su despliegue hacia el mar Negro; quizá les habría facilitado una paz negociada y en todo caso habrían podido afrontar con grandes fuerzas la crisis de Italia. En cambio, debían luchar simultáneamente y en pésimas condiciones en ambos frentes, como había advertido Manstein.

Puede considerarse a Kursk la batalla realmente decisiva de la guerra mundial, más que la de Stalingrado. Pues esta, con todo su alcance, no había impedido a los alemanes rehacerse y ganar nuevas victorias; pero a partir de entonces la Wehrmacht no lograría ya retomar la iniciativa ni infligir ningún revés grave a los soviéticos. Su tercera ofensiva de verano quedaba truncada en su mismo inicio. Peor aún: los rusos lanzaron de inmediato contraofensivas por gran parte del frente, y a lo largo de agosto y septiembre recuperaban Oriol, Biélgorod, Járkof y la cuenca del Dónetz, llegando al Dniéper. El fracaso de Ciudadela alejaba toda probabilidad racional de que Alemania ganase la guerra, impresión psicológica de las más amplias repercusiones en todo el mundo. Moscú no precisaba ya ningún acuerdo con Berlín, y vislumbraba un triunfo completo y la ocupación de buena parte de Europa.

Si el desembarco en Sicilia había contribuido a desbaratar Ciudadela, esta había empujado, más indirectamente, a la crisis al régimen mussoliniano, desesperanzado de la victoria, mientras los Aliados empezaban a bombardear Roma. Así como los éxitos germanos de 1940 habían precipitado en la administración y la opinión italiana una corriente proteutónica, los éxitos aliados en el mismo territorio italiano provocaban la corriente contraria. El 24 de julio el Gran Consejo fascista, Ciano incluido, negó la confianza y destituyó a Mussolini. Al día siguiente, el rey Víctor Manuel ordenaba arrestar al caído Duce y le sustituía por el mariscal Badoglio. Este trató de engañar a a los alemanes prometiéndoles continuar la lucha, mientras negociaba bajo cuerda con los Aliados y ocultaba cuidadosamente a su prisionero. De este modo se rompía el Eje en Europa. Para Hitler, la alianza con el fascismo italiano, muy perjudicial para él, terminaba con un golpe final y terrible, de fuerte repercusión sobre Rumania y Hungría.

Kursk también dio a los Aliados occidentales un claro aviso de que el Ejército Rojo podía avanzar por Europa central y occidental mucho más de lo deseable, con una URSS sin signos de agotamiento, a despecho de sus sobrehumanos sacrificios. Urgía, por tanto, adelantarse a los acontecimientos. Del 19 al 24 de agosto, Churchill y Roosevelt se reunieron en la conferencia de Quebec y decidieron preparar la invasión de Francia (operación Overlord), que Stalin llevaba dos años exigiéndoles, y que debía estar lista para el 1 de mayo del año siguiente. Los useños le daban la mayor importancia, mientras que Churchill sentía preferencia por el Mediterráneo, donde se abría la ocasión de avanzar por Italia o, mejor aún, por los Balcanes. La conferencia también trató la construcción de la bomba atómica. Los alemanes habían renunciado a ella, prácticamente, por creerla inviable y sin haberle dedicado antes muchos recursos. Usa, por el contrario, volcaba sumas inmensas en el proyecto. Dadas las expectativas de un arma tan extraordinaria y los medios dedicados a desarrollarla, Roosevelt quería retenerla para su país, lo cual irritaba a Churchill, pues Inglaterra también aportaba cuanto podía. Los dos líderes llegaron a un acuerdo parcial al respecto, decidiendo excluir a los soviéticos. Sin embargo el espionaje comunista trabajaba intensa y, como se vería, fructíferamente por hacerse con los secretos de la bomba. Otro acuerdo de la conferencia fue la intensificación de los ataques aéreos a las poblaciones alemanas.