El peligro real

Pío Moa

2008-02-29
 
Creen algunos que la expansión del inglés me es desconocida, y me ilustran sobre ella cada vez que señalo su peligro para la cultura española, a la que dicha expansión está asfixiando literalmente, y para la que es una amenaza cien veces mayor que los manejos secesionistas. Estos son débiles, no representan ningún peligro real en ese sentido, y los criticamos más que nada por su ataque permanente a la democracia. Pero caracteriza a nuestros donjulianes la sumisión servil ante el fuerte y la arrogancia ante el débil.
 
Y como nadie habla del asunto y la resistencia a ver los hechos es muy tenaz, repito un comentario del 10 de octubre pasado:

"Tras mucho meditar, debe suponerse, Rajoy ha llegado a la conclusión de que “lo que quieren los españoles”, lo que “les interesa”, no es estudiar educación para la ciudadanía, sino inglés y nuevas tecnologías. Lo mismo podría decir que lo que quieren los españoles no es comer paella, sino escuchar heavy metal; la lógica –la ilógica, la sandez– tiene el mismo calibre en ambos casos.
 
Es interesante lo del inglés. Desde hace muchos años nos están metiendo el inglés hasta en la sopa, millones de españoles gastan considerables cantidades de dinero y de tiempo en unos estudios que en la gran mayoría de los casos solo les permitirán chapurrear el idioma. Y del que van a sacar poquísimas ventajas, entenderse en los hoteles cuando viajan y poco más. Aunque con creciente frecuencia pueden entenderse también en español, debido a la mera influencia del número creciente de viajeros de nuestro idioma.
 
Pero el asunto tiene otra faceta de mayor enjundia: el proceso acelerado de aculturación, de pérdida de la propia cultura, que sufre España. La gran mayoría no aprenderá más inglés que el suficiente para adulterar y estropear su propia lengua, y la minoría que realmente lo aprende está desplazando al español, en nuestro propio país, de los niveles altos de la cultura, la economía, etc. En esos niveles la cultura española va borrándose o se convierte, cada vez más, en un sucedáneo de baja calidad de la cultura anglosajona. A grandes masas de españoles su propia cultura le resulta cada vez más extraña, cuando no despreciable, mientras absorbe en grandes dosis la useña e inglesa, junto con la telebasura, que tanto está desmoralizando a nuestra sociedad.
 
¿Es esto lo que quieren los españoles? ¿Es lo que de verdad les interesa? ¿O es lo que quiere o interesa a Rajoy y los suyos, lo que ellos quieren que queramos?".

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Aun no he podido leer el libro de Edurne Uriarte Contra el feminismo. Excelente que por fin se plante cara a una de las corrientes sociales más necias y dañinas de estos decenios. En 1988 publiqué en la revista Tanteos, del Ateneo de Madrid, un ensayo al respecto, cuando, como ocurre con todo lo que se pone de moda, nadie analizaba por aquí críticamente el fenómeno. El ensayo lo reproduje, algo ampliado, en La sociedad homosexual y otros ensayos, hoy casi inencontrable. Extractaré algunos párrafos en el blog, de vez en cuando.

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La importancia del espíritu
 
Pío Moa

La situación de España recuerda a la de los hijos de un padre emprendedor que les ha dejado una gran herencia, pero ellos han salido ineptos, arrogantes y de cortas luces, no saben desarrollar el legado, lo malgastan y de paso escupen sobre la memoria de su progenitor. Me comentaba un corresponsal la diferencia entre una multinacional como Ikea y las grandes empresas españolas. Ikea rebosa de patriotismo sueco en los nombres, colores y estilos, los exhibe con orgullo; las empresas españolas procuran borrar cualquier signo de su origen nacional, hasta cambian sus nombres y los de sus productos por otros de sonido anglosajón. Y sin embargo el empeño sueco, con toda su simpatía, tiene algo de patético: su idioma se habla en un solo país poco poblado, sin esperanzas de una proyección exterior real, por lo que su cultura quedará cada vez más satelizada a la anglosajona. De España, en cambio, se dice que dispone del segundo idioma más hablado de occidente, una riqueza absolutamente infrautilizada, cuando no menospreciada por los mismos hispanos.

En el extremo contrario de Suecia encontramos a Usa, una sociedad con un sentimiento patriótico y conciencia cultural no menos intenso que el sueco pero que, en cambio, ha logrado desarrollar una inmensa cultura influyente sobre el resto del mundo. En cuanto a España, no es que falten patriotas, hoy abundan, pero han trasladado sus sentimientos de pertenencia... a Usa: oficiosos y entusiastas nacionalistas useños, aspiran a eliminar el español en el ámbito científico y contribuyen al proceso de desplazamiento del español en la cultura superior. No se explican con tanta crudeza, claro está, emplean el truco de dar por hechos sus deseos: el triunfo del inglés en todos los ámbitos es irremediable, por lo cual ¡hay que espabilar y adaptarse, chico! He ahí la argucia, salvadas otras distancias, de los afrancesados con respecto a Napoleón, o de los colaboracionistas de la pasada guerra mundial.

Entre la legión de entusiastas y oficiosos prouseños, el colaborador de Libertad Digital Rubén Osuna se siente obligado a ilustrarnos con una información hoy trivial por archisabida sobre la expansión del inglés en medios científicos (y no científicos). Por supuesto, tal fenómeno obedece en gran parte a la calidad de las universidades useñas (y a otros factores de potencia económica, política y militar para él irrelevantes). La cuestión, que él no ve o se niega a ver, radica en que esa abrumadora expansión plantea un reto decisivo para nuestra cultura e idioma, un problema de supervivencia a largo plazo, quizá no tan largo. Este reto clave de nuestro tiempo no entra en las preocupaciones de Osuna, ni siquiera parece capaz de percibirlo, debido a una extendida inconsciencia o despego hacia la propia cultura, como ocurre con Rajoy, Esperanza Aguirre y tantísimos más. Con tal espíritu la ciencia y en general la cultura española carecen de futuro, condenadas de antemano a la posición de satélites muy subalternos de Anglosajonia.

Al revés que nuestros oficiosos, los useños tienen un muy agudo sentimiento de sí mismos, de su cultura e intereses, y de ese espíritu derivan precisamente sus logros y su influencia actuales. Los centros de enseñanza superior en Usa no han nacido de la casualidad o de un espíritu ni remotamente parecido al de nuestros nacionalistas prouseños, sino de un empeño consciente, tesonero, audaz y costoso por elevar su nivel y conseguir la primacía. Ese espíritu debiéramos imitar, pero los prouseños de aquí, tan abundantes, ni siquiera lo entienden. ¡Como que ante el problema se salen con quejas sobre obstáculos burocráticos para presentar documentación o tesis en inglés en el CSIC! Su espíritu no va más allá.

Comentaba Tocqueville el fruto de la burda imitación mejicana del federalismo useño: al copiar las formas del norte no pudieron importar su espíritu, y el resultado ha sido una estéril oscilación entre la anarquía y el despotismo militar. Pasando del terreno político al intelectual, viene a ocurrir lo mismo: la esterilidad. Eso sí, en inglés.
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 Hoy, en Coruña:

La Coruña, 28 de febrero de 2008.
 
Mañana a las ocho de la tarde celebraremos la cuarta reunión de las
convocadas legalmente en el Obelisco de La Coruña.
 
Desde que iniciamos estas movilizaciones hemos comprobado aquello con lo
que Jean Francoise Revel iniciaba uno de sus libros: *"La primera de
todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira"*
 
Políticos locales y aspirantes a políticos en el parlamento de otra
nación que no es la suya -es el caso del Sr. Jorquera- han reiterado que
no somos más que una ocurrencia del PP, o que “defendemos el
castellano”. Y, naturalmente, los medios han reproducido el infundio y
el absurdo, generalmente con poco contraste.
 
La asociación convocante dispone de una página web, fácilmente
accesible, y en ella son públicos sus objetivos, su ideario, sus
acciones, lo que pensamos y queremos, y la solución que proponemos para
un problema, si no creado en su totalidad por los políticos, sí
exacerbado por ellos hasta una dimensión intolerable con el decreto 124/07.
 
Pero, para quien no desee tomarse la molestia de esa consulta, diremos
aquí que ni defendemos el castellano -empeño inútil y desmesurado-, ni,
por supuesto, atacamos al gallego, lo que sería una estupidez a la
medida de quienes imaginan que lo hacemos. Simplemente defendemos la
libertad, para todos, también para quienes nos hostigan respaldando la
imposición o propalando la mentira.
 
Lo que nos ha determinado a salir a la calle estos viernes
preelectorales ha sido la aplicación del llamado -también,
acríticamente, por la prensa- decreto del 50 %, pues en esa aplicación
es cuando muchos padres han comprobado esa falsedad publicitaria, al ver
que, en la mayor parte de los caos, sus hijos no tienen ningún libro en
español, excepto el de lengua española. -A lo que no objetaríamos nada
si fuese voluntario-
 
El cupo reservado a la lengua gallega, superado por aplicación del
Decreto, pues de eso se trataba, según recordó la consejera a los
centros, es el que se refleja en el documento anexo -que sí
distribuiremos mañana entre los asistentes-
 
A los medios les queremos decir, para que no incurran en el mismo error
que uno de ellos el útlimo viernes, que los convocantes distribuiremos
octavillas y cuartillas con información relativa al objeto de la
convocatoria, todas ellas con nuestro membrete y datos de
identificación. Por lo tanto, no se nos puede imputar responsabilidad o
autoría en otros papeles que distribuyan personas ajenas a la
organización convocante, cuyo contenido ignoramos y no podemos avalar ni
desmentir.
 
En último término, como en ocasiones anteriores, indicamos los teléfonos
de dos portavoces, por lo que nada más fácil que deshacer cualquier
malentendido antes de publicar alguna mentira o alguna media verdad.
- José María Martín, 696 42 02 75
- Mesa por la Libertad Lingüística, 606 21 98 59