Fuerte incremento de la densidad de cretinos por m2 en la UE

Pablo Molina

2008-02-18

En un hecho científico, comprobable empíricamente, que las instituciones de la Unión Europea y los varios miles de funcionarios de Bruselas tienen como misión principal dar por saco a los ciudadanos de bien. En eso no difieren mucho de sus colegas nacionales, pero quizás por su alejamiento de las cuestiones cotidianas o por el frío bruselense, vaya usted a saber, lo cierto es que, cuando se ponen a escribir chorradas, los burócratas europeos son insuperables.

Vean si no el último documento elaborado por el consejo europeo "para afrontar el desafío de la escasez de agua y la sequía en Europa". No les pediré que se metan entre pecho y espalda quince folios de granítica prosa burocrática, pero les aseguro que su contenido es delicioso.

Porque por encima de consideraciones absurdas sobre el llamado cambio climático, muy oportuno para justificar la existencia de todo tipo de instituciones dedicadas a luchar contra él, el documento de los comisarios llega en un momento del texto a esta sorprendente conclusión. Siéntense antes de leer la siguiente frase, no vayamos a tener una desgracia:

"Toda la producción, incluida la producción de biomasa y los regadíos y todas las actividades económicas, debería adaptarse a la cantidad de agua disponible localmente."

Es decir, que cada zona deberá conformarse únicamente con el agua que es capaz de generar. Bien, el agua es un recurso natural escaso, así que extendamos el ejemplo a otros recursos de iguales características. Si la UE quiere ser coherente debería exigir a continuación algo parecido a lo siguiente:

"Toda la producción y todas las actividades económicas, deberían adaptarse a la cantidad de petróleo disponible localmente".

De esta forma, una comunidad autónoma que no cuente con yacimientos petrolíferos deberá exigir a sus ciudadanos que abandonen sus coches último modelo y vuelvan al gasógeno, además de implantar como forma de energía el carbón (si hay alguna mina en su territorio) o la eólica (si hace suficiente viento).

Igual podríamos seguir haciendo, por ejemplo, con la agricultura:

"Toda el consumo de productos agrícolas debería adaptarse a la cantidad de verduras, frutas y ganado disponible localmente". O sea, que si la ciudad de Madrid no cuenta con jardines suficientes para alimentar a seis millones de habitantes, estos deberán resignarse padecer escorbuto y aún perecer de inanición, según recomienda la UE.

¿Hay que ser subnormal o no hay que ser subnormal, para evacuar un documento así?
Lo más gracioso es que la negativa de la UE a financiar trasvases hacia las cuencas deficitarias está basada en el argumento de que este tipo de decisiones crea conflictos entre las regiones implicadas. Hombre, antes de que los nacionalismos periféricos volvieran al Siglo XIX (gracias Z, no lo olvidaremos) lo cierto es que las transferencias de recursos dentro de una misma nación contribuían a su cohesión territorial. Las zonas deficitarias tienden a estrechar lazos con aquellas de las que proviene el recurso que a ellas les falta. Pagando por supuesto, lo que beneficia también a los ciudadanos de las provincias excedentarias.

En fin, menos mal que los documentos de la UE no se los lee ni El Tato (excelente torero, por otra parte), porque de lo contrario sería para liar con ellos una hermosa partida de calabacines y viajar a Bruselas, con el único objeto de que sus señorías experimenten la gloriosa sensación de una cucurbitacea mediterránea en la retaguardia. Quizás una experiencia sentimental como esa les ayudaría a pensar mejor en el futuro antes de sentarse a escribir.