Una izquierda sin pensamiento

Pío Moa

2006-10-19

He señalado en otras ocasiones que no se puede entender bien la historia contemporánea de España sin atender a la ineptitud intelectual de las izquierdas y los separatismos. Esto sorprende a primera vista, porque es justamente una de las acusaciones más frecuentes de la izquierda a la derecha. Sin embargo incluso en la derecha tradicionalista encontramos figuras de talla muy superior a cuanto ofrecen los acusadores: Donoso Cortés, Balmes, Menéndez Pelayo, Maeztu, Fernández de la Mora, etc. Y en el campo que podríamos llamar, no muy rigurosamente, liberal, la diferencia es mucho mayor.

La izquierda en España ha sido jacobina, marxista o anarquista hasta hace poco, pero jamás ha aportado algo a sus propias teorías, ni una frase. Fernando de los Ríos, Araquistáin, Sacristán, etc., no pasan de glosadores de segunda o tercera fila. En el separatismo, los patéticos fundadores, Arana y Prat de la Riba, y no hay más. La sustancia intelectual de la izquierda consiste en la vulgarización, la trivialización hasta la caricatura, de algún pensador extranjero. Observen la cara que se les quedó cuando cayó el muro de Berlín...

Una verdadera tragedia para España. Pues esa ineptitud para el pensamiento, lejos de paralizar la acción, la ha impulsado enloquecidamente. Impresiona la capacidad de la izquierda para el panfleto, el insulto arrogante, la pose moralista, la calumnia y la falsedad. Pese al fracaso de sus viejos ideales, repite incansablemente consignas y enredos, sin hacer caso a datos o argumentos, con la oscura intuición de que quien más grite, repita, insista y persista, ganará finalmente. Caído el imperio del GULAG, ha encontrado unos sustitutos pasables en los zapatistas del subcomandante Marcos, en Arafat, en Chávez, en el Islam, por fin... Cualquier cosa que ataque a la democracia, a occidente, a los valores cristianos. Al imperialismo, como ellos dicen.

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Odiseus:

La batalla de la propaganda. Aunque, como decíamos, una persona aislada puede hacer un trabajo de agitación muy importante con solo dedicarle una o dos horas diarias, incluso no todos los días, las posibilidades se amplían mucho si se forman grupos: entonces se pueden hacer pintadas, poner carteles, organizar repartos de octavillas, conferencias, hacer acto de presencia en la prensa local, etc.

Estos grupos pueden funcionar localmente, o por barrios en las grandes ciudades. Basta reunirse en una tertulia semanal, por ejemplo, enfocada siempre a la acción práctica. Sin acción, los grupos tienden a disolverse. Para coordinarse: odiseus48@yahoo.com