Reto y respuesta

Pío Moa

2006-06-26

Las civilizaciones, observó Toynbee, fructifican o perecen según respondan a los retos que les presenta la historia. Aserto aplicable a cualquier sociedad y al propio individuo en sus planes vitales. Puede sonar a perogrullada, pero no tanto si tenemos en cuenta que una sociedad, como un individuo, puede no percibir el reto con claridad, y por tanto ser incapaz de responder a él; e, incluso siendo consciente del mismo, puede carecer del talento, del valor o de la fuerza material para afrontarlo. Las crisis históricas conducen así a la quiebra o al rejuvenecimiento de una sociedad, según ésta sepa reaccionar.

En los años 30, la sociedad española hubo de afrontar el reto de la revolución (el totalitarismo de izquierda), complicado secundariamente con las amenazas separatistas. Hoy, el reto se presenta como fundamentalmente separatista, complicado secundariamente con tendencias totalitarias. En cierto modo viene a ser el episodio final de la gran crisis moral y política abierta con el “desastre” del 98, y todavía no resuelta por completo.

La crisis puede plantearse así: ¿saldrá adelante y se fortalecerá la España democrática, o, por el contrario, nos hallamos ante el finis Hispaniae a manos de sus enemigos separatistas, terroristas y demagogos?

Ante la traición de unos partidos a la democracia española, y la abrumadora ineptitud de otros para defenderla, son los ciudadanos conscientes quienes han de dar la respuesta, organizándose al efecto. De hecho, el fenómeno ya está ocurriendo, pero ha de alcanzar mayor impulso. De todos nosotros depende.