Bibliotecas para nada

Pío Moa

2006-05-28

   La historiografía  o, más en general,  las ciencias sociales, deben mucho al marxismo,  he oído más de una vez a profesores de derechas. ¿Qué le deben?  La atención a la economía, se supone. Pero “economía” no significa lo mismo en el lenguaje de Marx que en el corriente, y, tomada como base “material” explicativa  de la historia, es perfectamente falsa. Por lo común, quienes, desde la derecha, adoptan tal postura, demuestran tanto su ignorancia como su deseo de pasar por personas “moderadas” y “de mente abierta”… a costa del respeto a la verdad. Y  del espíritu crítico. Quien haya seguido las polémicas que he mantenido con diversos intelectuales habrá podido comprobar lo poco que importaba la veracidad a la gran mayoría. Vulgarizando el marxismo a su nivel, cabría sostener que el eje oculto de su argumento consiste, sin más,  en la defensa de sus intereses “materiales”, económicos, de disfrutadores del dinero público.

      El marxismo,  sólo aprovechable como material de derribo, sigue presente en nuestra universidad simplemente porque quienes antes se proclamaban con orgullo marxistas o hacían ostentosas reverencias a la doctrina (Tusell, el modelo),  nunca entendieron por qué cayó el muro de Berlín. Sorprende cómo un enfoque doctrinal falso de raíz ha producido, y sigue produciendo, miles  y miles de libros, tesis e “investigaciones”. Pura farfolla casi todo. Bibliotecas enteras para nada.