Estrategias (2)

Pío Moa

2006-05-02

El PSOE y compañía tienen un objetivo claro: echar abajo la Constitución y sustituir la nación española por un conglomerado de seudonaciones. El PP, en cambio, carece de un objetivo preciso. No sabe si defender la Constitución o darla por perdida y adaptarse. Mejor dicho: un sector piensa, débilmente, en defenderla, sin saber muy bien cómo; y otro, al parecer creciente, piensa en adaptarse a la ilegalidad.

Sin objetivo claro es imposible una estrategia para alcanzarlo, por eso, a las alianzas y medidas precisas de los partidos anti Constitución, reacciona el PP con vacilación y se ve sorprendido continuamente. Acusado de "extrema derecha" por un partido tan extremista como el PSOE, no sabe dónde meterse y da explicaciones para demostrar lo contrario. Una peculiar estupidez le llevó a entregar a la izquierda y a los separatistas el control de los aparatos ideológicos, desde la enseñanza a los medios de masas, y ahora apenas dispone de instrumentos para llegar con efectividad a la población. Ni siquiera sabe defender con un mínimo de habilidad y energía al único medio realmente de masas que defiende la democracia y la unidad de España, la COPE, frente al furioso ataque de los liberticidas.

Tan solo sostiene al decepcionante PP el impulso social de no aceptar la situación, y lo sostiene sólo, a su vez, como un mal menor comparado con la Alianza liberticida.

Ahora está en juego la Constitución, la ley más democrática y consensuada de nuestra historia. Las opciones son, o su defensa inteligente y resuelta, o un nuevo proceso constituyente, o la claudicación ante su ilegal destrucción por un gobierno ilegítimo. Vale la pena reflexionar sobre cada salida.