Funciones del lenguaje

Amando de Miguel

Aunque la función teórica de la lengua es la comunicación, la del lenguaje es mucho más difusa y diversa.

Amando de Miguel | 2013-01-18

Gabriel Ter-Sakarian comenta que, lo que yo designo como lenguaje, en Lingüística se dice habla. Don Gabriel propone la distinción de estos tres conceptos:

No soy lingüista y no me convence la tríada dicha. Parto de la lengua viva como un sistema de comunicación elemental (palabras, signos, gestos, etc.). La lengua la entiendo propiamente como ese sistema de elementos comunicativos. El lenguaje es el uso que se hace de la lengua por unos u otros grupos. Puede ser de dos clases: el habla, es decir, los elementos orales de esa comunicación (alocuciones, declaraciones, conversaciones, comentarios, etc.), y el texto (los elementos escritos). Habla y texto pueden resumirse en la unidad del discurso. La clasificación que propongo me resulta más útil.

Aunque la función teórica de la lengua es la comunicación, la del lenguaje es mucho más difusa y diversa. En efecto, hablamos o escribimos también para presumir, despistar, disimular, alardear, divertir, quedar bien, pasarlo bien, aparentar, disfrutar, halagar, engañar, expresar todo tipo de sentimientos o de impulsos. Si utilizáramos el lenguaje nada más que para comunicar algo estaría de más esta seccioncilla, pues no existiría nada parecido al politiqués, el tertulianés o las otras divertidas excrecencias. Las palabras no solo sirven parea construir frases con sentido, sino para hacer divertidos juegos de palabras. Hay multitud de palabras ociosas o de significación confusa. Lo curioso es que no por eso se desechan.

Luis Cáceres aporta un buen ejemplo de lo anterior. Su idea es que el lenguaje sirve también para "enmascarar la realidad". Cita el caso de la compañía Iberia de hace años, cuando anunció que iba a cobrar más por los billetes que se sacasen en papel frente a los que se obtuvieran por la internet. La propuesta generó numerosas críticas. "Si hubiera dicho que iba a cobrar menos por los que sacaran por la internet, a todo el mundo le habría parecido bien". Ambos razonamientos conducen a lo mismo, pero son razonamientos diferentes.

Otra ilustración es la que proporciona Gerardo Sánchez. Recuerda lo que oyó en una misa hace poco. Era la plegaria "para que los fieles crezcamos en valores". Por visto, razona don Gerardo, ya no importan las virtudes, sólo "crecer en valores". Añado que me intranquiliza siempre una expresión que ahora se dice mucho: poner en valor. Francamente, no sé qué significa, pero queda muy bien decirla.

Uno de los hechos más sorprendentes en esto del lenguaje es que la lengua que utilizamos de forma usual la aprendemos naturalmente, sin demasiado esfuerzo. Además, es un activo económico porque produce, pero es prácticamente gratuito. Es muy difícil (y muy útil) dominar un par de lenguas, pero es sencillísimo servirse de una, la que llamamos materna.

Casi todo lo que se escribe sobre la lengua es de carácter prescriptivo: si está bien dicho o mal dicho de acuerdo con ciertas normas que guarda la Real Academia Española. El punto de vista de esta seccioncilla es otro, es más bien expositivo o interpretativo. Lo que interesa es también averiguar cómo se utiliza el lenguaje y por qué se recurre a ciertas palabras o expresiones. El porqué de las cosas es siempre lo más difícil de saber, pero es también lo más atractivo.