Megaupload y la propiedad privada

Alejandro A. Tagliavini

Las patentes y 'copyrights' deben definirse dentro del mercado, a partir de acuerdos voluntarios. La operación contra Megaupload ha tenido el efecto secundario de bloquear contenidos lícitos de miles de usuarios

Alejandro A. Tagliavini | 2012-02-01

No hay dudas de que es el mercado el que determina a quién corresponde cada cosa. Por caso, al comprar un automóvil, el vendedor lo entrega a cambio de un dinero. Así, con estas relaciones pacíficas y voluntarias, se define la verdadera y única propiedad. Si, por caso, el vendedor no entregara el vehículo, el comprador presentará el contrato a un juez (mejor si es privado, independiente del Gobierno) y demostrará que cumplió su parte, con lo que el juez le pedirá al vendedor que pruebe la entrega o le exigirá que la haga. Como se ve, el Estado, el gobierno, completamente ausente.

Si la "propiedad" resulta de una "ley" coactivamente (vía monopolio de la violencia) impuesta por el gobierno, significa que no se daría naturalmente, por tanto, no solo es ilegítima sino que viola la verdadera propiedad. Así, la ley SOPA, que pretende proteger los derechos de autor o copyrights, además de la censura que conlleva, es una flagrante violación de las reglas morales del mercado. Además, como toda ley anti natural, alienta a su violación, a los hackers imposibles de detener dada la rapidez del avance tecnológico. Esta "propiedad" suelen ser monopolios, garantizados por el Estado a grandes grupos económicos, que realizan un millonario cabildeo esgrimiendo que la libre distribución desincentivaría la creatividad, cuando está muy claro que, por el contrario, la libertad provoca que, sobre trabajos ya realizados, se sumen otros impulsando exponencialmente el desarrollo. 

Para ponerlo con un ejemplo, dicen serios historiadores, que Thomas Alva Edison era un astuto "patentador" con el fin de hacer fortunas. La lámpara incandescente, en rigor, sólo fue perfeccionada por él y patentada en 1879. Con esta y otras patentes, se asocia con J.P. Morgan para fundar General Electric. Su primera patente es de 1868, y se lo considera uno de los más importantes "inventores" porque patentó más de mil "inventos". Parece que Heinrich Goebel, relojero alemán, fabricó lámparas tres décadas antes, mientras que un británico, Joseph Swan, obtuvo la primer patente de una lamparita en Gran Bretaña, en 1878, un año antes de la de Edison básicamente plagiada de Swan que, al ver enriquecerse a su plagiador, lo llevó a las cortes británicas que le dieron la razón. Fue el mismo Edison que promovió la silla eléctrica, apoyando al sistema de Westinghouse, su competencia, porque sabía que el público asociaría a su competidor con el poder asesino de la silla eléctrica.

Claramente, las patentes y copyrights deben definirse dentro del mercado resultando de acuerdos voluntarios entre las partes, porque otra cosa sería violar el derecho de propiedad, sin contar con efectos secundarios como que ahora, al estar Megaupload imposibilitada de pagarle a las empresas de hosting, Carpathia Hosting y Cogent Communications Group, estas quieren borrar la información que le recibieron y que contiene datos de miles de personas.

En definitiva, las leyes de patentes y copyright establecidas de manera coactiva por los políticos deben ser derogadas por razones morales y económicas, porque violan al mercado. De hecho, el real motivo del cierre de Megaupload parece ser el que intentaba llegar a acuerdos directos con los autores sin intermediación de las grandes empresas. Y su fundador, Kim Schmitz, debería ser liberado inmediatamente porque, sin eufemismos, es un preso de estos políticos, es un preso político.