Haidar y el problema con el Sahara

Ramón Villota Coullaut

Se da la paradoja de que Marruecos devuelve a Haidar reteniéndole su pasaporte, una línea aérea la permite embarcar sin documentación, el Gobierno la autoriza a entrar en España de manera irregular y se le impide volver a Aaiún, como es su deseo.

Ramón Villota Coullaut | 2009-11-30

Aminatu Haidar, la activista saharaui que, después de recibir varios premios en Estados Unidos, intentó volver al Sahara ocupado por Marruecos vía España, es la última prueba de la errática política del Gobierno sobre la situación del Sahara, una política que intenta contentar a Marruecos más que respetar las declaraciones de la ONU sobre el Sahara. Por consiguiente, se da la paradoja de que Marruecos devuelve a Haidar reteniéndole su pasaporte, una línea aérea la permite embarcar sin documentación, el Gobierno la autoriza a entrar en España de manera irregular –pues no cuenta con documentación alguna– y se le impide volver a Aaiún, como es su deseo.

Posteriormente, y viendo que el problema se escapaba de las manos a nuestro Gobierno y ante la huelga de hambre de Haidar que dura ya más de quince días, le ofrecen asilo político, y ya para finalizar, la nacionalidad española. Por tanto, lo que hace dos semanas no fue más que una devolución de una saharaui con pasaporte de Marruecos, de una manera cuando menos incorrecta, ahora se convierte en un otorgamiento del asilo a Haidar –si ella lo solicita– o incluso en la obtención –si lo deseara– de la nacionalidad española. Todo de una manera un tanto curiosa, ya que Moratinos, nuestro ministro de Exteriores, utiliza como intermediario a la cantante Cristina del Valle para ponerse en contacto con Haidar y con su abogada, Inés Miranda.

Ello implica que el Gobierno español reconoce, con quince días de retraso, la condición de refugiada a Aminatu Haidar, según el artículo 3º de la Ley Reguladora del Derecho de Asilo y de la Protección Subsidiaria, "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual". Así, y de manera indirecta, estamos reconociendo que en el Sahara ocupado por Marruecos no se respetan los derechos de los saharauis, una cuestión que nos acerca al olvido de nuestra historia y de nuestro deber hacia quienes en su momento fueron españoles. Algo que recogen múltiples resoluciones de la ONU, entre ellas la 1871, de 30 de abril de 2008, que prorroga el mandato de la Misión de la ONU para el referéndum del Sahara Occidental, exhortando al Reino de Marruecos y al Frente Polisario "a lograr una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que permita la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de disposiciones