Apostando con dinero ajeno

Carlos Rodríguez Braun

El segundo disparate es eso de apostar por la industria. Quizá sea una herencia del socialismo más antiguo, que identificó al trabajador explotado (y por tanto, listo para ser salvado por los abnegados socialistas) con el obrero industrial.

Carlos Rodríguez Braun | 2007-05-20

Inés Sabanés, candidata de IU, a la Comunidad de Madrid, se comprometió a "apostar por la industria". Hay aquí dos disparates: el verbo y el sustantivo.

Es claro que el verbo apostar, copiosamente utilizado por los políticos, transmite una idea equivocada, y es que las autoridades se aprestan a arriesgar su dinero en las iniciativas que plantean. Nunca es así. Los políticos, con su dinero, hacen lo que todo el mundo: se compran un piso. Salvo que sean de izquierdas, en cuyo caso se compran un chalé, o, si son Simancas, más.

Pero rara vez se oirá a un político aclarar que está hablando de dinero ajeno: con ese dinero es con lo que se dispone valientemente a "apostar".

Alguien podrá replicar que en todo caso el verbo es válido, puesto que los políticos arriesgan su prestigio, su cargo o su sueldo, cuando proclaman compromisos o "apuestas". Esto es dudoso. El prestigio de los políticos es bastante escaso y, además, los que pierden las elecciones no abandonan la política prácticamente nunca, porque de eso viven, tanto en el Gobierno como en la oposición. Si pierden, es obvio que no gozarán de sinecuras y canonjías tan suculentas como las que llueven sobre ellos cuando ganan, pero sus avatares no son como los del sector privado, donde los errores se pagan con pérdidas monetarias y de empleo, cuando no con la ruina.

El segundo disparate es eso de apostar por la industria. Quizá sea una herencia del socialismo más antiguo, que identificó al trabajador explotado (y por tanto, listo para ser salvado por los abnegados socialistas) con el obrero industrial. Pero la historia económica del último siglo prueba que la prosperidad y el bienestar de los trabajadores vienen sistemáticamente asociados con la reducción del peso de la industria en la economía, y con la expansión relativa del llamado sector terciario o de servicios.