Aguirre despellejada

Carlos Rodríguez Braun

Ya se sabe que las personas de izquierdas son muy susceptibles cuando alguien se mete con ellas, pero se creen siempre en condiciones de insultar sin reparos a los que piensan distinto.

Carlos Rodríguez Braun | 2006-07-16

Esperanza Aguirre dijo que cuanto más globalizado es un país, cuanto más abierta está su economía, más capaz es de reducir la miseria. Esto es una obviedad, carece por completo de originalidad, y es lo más lejano a la provocación que quepa concebir. Sin embargo, hizo arder Troya.

Ya se sabe que las personas de izquierdas son muy susceptibles cuando alguien se mete con ellas, pero se creen siempre en condiciones de insultar sin reparos a los que piensan distinto. Por ejemplo, la señora Marga Ferré, portavoz adjunta de Izquierda Unida, llamó a la presidenta madrileña "analfabeta económica", y añadió: "Que diga Aguirre un solo país donde el neoliberalismo haya generado bienestar". Esto es asombroso, pero supongo que en IU, donde proliferan los amigos de la dictadura comunista cubana, igual les parece una casualidad que los mismos trabajadores cubanos que malviven en la isla prosperen con sólo vivir unas millas más allá, en Estados Unidos.

También terció don Rafael Simancas, ya sabe usted, el genio que calificó a Israel de "genocida". Es discípulo de otro genio, José Luis Rodríguez Zapatero, que acusó a Israel de no respetar la legalidad internacional, y no dijo ni una palabra de los ataques de Hezbolá o de la complicidad criminal de Irán y Siria en el terrorismo contra Israel.

El señor Simancas dijo que el neoliberalismo no funciona y puso como ejemplo la Argentina: supongo que nadie le habrá dicho a don Rafael que en la Argentina supuestamente liberal se mantuvieron cerrados importantes mercados, mientras aumentaban los impuestos, el gasto público y la deuda pública ¡los tres a la vez!

El líder de los socialistas madrileños coronó sus reflexiones económicas con el tópico lacrimógeno: "No le veo mucho sentido a esta valoración conformista y optimista, cuando la mitad de la población mundial sobrevive con pocos euros al día". Perdió don Rafael una notable oportunidad de explicar dónde prosperan los pueblos. Si no estuviera cegado por la demagogia socialista, habría reconocido que los miserables de la tierra que han dejado de ser miserables no están distribuidos al azar: en su mayoría están precisamente en los países con economías más libres y abiertas. Es decir, responden exactamente al diagnóstico que formuló la despellejada Esperanza Aguirre.