¿Y un pacto antiterrorista con la colaboración de los terroristas?

Federico Jiménez Losantos

Si la palabrería tiene propiedades balsámicas, ¿para qué limitar su efecto vudú? ¡Cuánta mamarrachada! ¡Y qué caro lo podemos pagar!

Federico Jiménez Losantos | 2004-12-13
Por lo visto, la solemne majadería, no menos majadería por más solemne, de la Alianza de Civilizaciones sigue habitando el cerebro de Rodríguez Zapatero. Según dice El País, lo cual significa que si el Gobierno no estaba seguro de hacerlo ahora sí lo hará, el Presidente del Gobierno va a proponer un pacto contra el terrorismo islámico con la ayuda de los países islámicos. Si por la Izquierda fuera, ni Afganistán ni Irak habrían abandonado forzosamente cualquier posibilidad física de colaborar con los terroristas, ya que aún estarían en pie los regímenes de los talibanes y de Sadam Hussein. Pero con la luminosa idea de Zapatero y sus Pensadores Mágicos es posible que Hamás, la OLP, Siria e Irán, cuya participación en las más diversas variantes del islamismo violento es indiscutible, puedan unirse a tan feliz aventura intelectual. ¡Cuánta sandez!
 
Puestos a divagar campanudamente en hábito de Gandhi, puestos a rendirse ante el Islam con ademán heroicamente multicultural, sugerimos a los filósofos monclovitas una alianza todavía más amplia que la de las civilizaciones: el Gran Pacto por la Paz de las Personas Humanas. Y en el marco de ese acuerdo navideño, puede instrumentarse un Pacto contra el Terrorismo con la Colaboración Activa de los Terroristas que tendría caracteres de inmediatez fulminante. Si la palabrería tiene propiedades balsámicas, ¿para qué limitar su efecto vudú? ¡Cuánta mamarrachada! ¡Y qué caro lo podemos pagar!