Violencia doméstica, no de género

Ramón Villota Coullaut

Ramón Villota Coullaut | 2004-07-08
Lo que ha ocurrido este jueves en Leganés –en donde, según todos los indicios, un hombre que posteriormente se intentó suicidar tirándose desde un tercer piso, ha matado a sus 2 hijos- nos demuestra que la violencia doméstica es mucho más que una defensa de la mujer. En este caso, la mujer –que ya no vivía en el domicilio conyugal, sino con otros 2 hijos- había presentado una denuncia contra su suegra un día antes, por amenazarla.
 
Con la futura Ley Integral Sobre la Violencia Contra las Mujeres la denuncia que puso la mujer contra su suegra tampoco hubiera servido de mucho, porque no es su ex pareja, el varón, quien le ha amenazado. Esto nos lleva a que lo principal no es hacer una legislación discriminatoria, dando a entender que en toda crisis matrimonial el problema es el varón, potencialmente más peligroso que la mujer, sino tener una legislación que permita soluciones para cada caso particular, con unos mecanismos eficaces para evitar que la resolución judicial que pueda adoptarse no se quede en papel mojado según se salga del juzgado, mecanismos que, hay que reconocer, a día de hoy, todavía no resuelven todos los problemas que puedan ir surgiendo.
 
Pero parece que lo importante no es resolver el problema, parece que lo importante es crear una norma jurídica discriminatoria, denominada Ley Integral Sobre la Violencia Contra las Mujeres, que, cosa extraña, ha debido ser informada por el CGPJ prácticamente sin plazo para realizar un informe –de hecho solicitó un plazo más amplio- y que no entrará en vigor, en materia penal, hasta transcurridos 6 meses desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Como muy pronto, entonces, esta Ley entrará en vigor en sus puntos fundamentales en la primavera del año que viene, si todo va bien. ¡Qué diferencias con la orden de protección, en donde reformada la Ley de Enjuiciamiento Criminal por la Ley 27/2003, entró en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, en pleno mes de agosto! Y es que una cosa es intentar resolver un problema y otra hacer una ley de cara a la galería.