Héroe y villano de la Eurocopa

Juan Manuel Rodríguez

Juan Manuel Rodríguez | 2004-07-04
A Carlos Queiroz le ha surgido un fortísimo ataque de arrolladora personalidad precisamente ahora, cuando se encuentra a cientos de kilómetros de la ciudad de Madrid y ya resulta profesionalmente inútil para el club de fútbol que confió en él y le pagó una millonada, ofreciéndole una oportunidad única e irrepetible para que pusiera en marcha un proyecto que se vino abajo a las primeras de cambio. Mientras permaneció aquí tragó con todo lo tragable, comulgando con las más insospechadas ruedas de molino y poniendo a quien hiciera falta a los pies de los caballos para seguir manteniendo la pitanza, pero ahora el entrenador portugués responde a las críticas que efectuó en su día David Beckham en las que achacaba su mala actuación en la Eurocopa de Portugal a la deficiente preparación física llevada a cabo en el Real Madrid.
 
Queiroz, arropado ahora por Alex Ferguson, dice que "David siempre pone excusas", y continúa dándole al capitán de Inglaterra donde él sabe perfectamente que más puede dolerle: "Figo no se perdió ni un sólo entrenamiento, mientras que Beckham no estaba las tres semanas anteriores. Sin embargo, ¿quién está ahora en la final?"... Yo no creo que la culpa fuera del italiano Di Salvo -ya dije, antes de que la "aluminosis deportiva" fuera tan evidente, que si lograba mantener el tono de los jugadores sería merecedor de que le sacaran a hombros por la puerta "0" del estadio Santiago Bernabéu- sino del propio Queiroz, de su cerrazón y falta de previsión a la hora de dosificar los esfuerzos de sus "galácticos". Pero, en el caso concreto de Beckham, sí es verdad que el inglés quiso (una asignatura pendiente que deberá aprobar el próximo presidente merengue) estar al plato futbolístico y a las tajadas publicitarias, colocándose a sí mismo en una situación insostenible en un club con las elevadas exigencias que tiene el Real Madrid.
 
Por otro lado, Beckham se marchó de la Eurocopa por la puerta trasera y convertido en un auténtico villano, mientras que su compañero Figo sale reforzado, aclamado y transformado de nuevo en el héroe de los portugueses. Es posible, sólo posible, que la cuarta temporada de Figo en el Madrid haya sido la mejor desde que Florentino Pérez se lo birlara al Barcelona. Es probable, sólo probable, que Figo se tomara como una cuestión personal demostrarles a los demás que él también merecía el respeto y la admiración que se regaló a Beckham nada más llegar. Ambos son extraordinarios futbolistas, jugadores únicos e irrepetibles, pero la Eurocopa fortaleció a uno y puso en un brete a otro: el portugués convertido en un héroe y el inglés transformado en un villano... hasta que empiece la Liga otra vez.