Ya está bien de reyes de España, hombre

Federico Jiménez Losantos

Federico Jiménez Losantos | 2004-01-09
Está acertando la Zarzuela en el tratamiento del separatismo catalán, del jaque a la Constitución y de la proyectada liquidación de la nación española como base de la soberanía popular y fuente de toda legitimidad de poder. "Hablando se entiende la gente", dijo el Rey tras recibir al representante de la Esquerra Republicana que un par de días antes había proclamado el "camino sin retorno" de Cataluña y culminado su discurso de toma de posesión en el parlamento con un "¡Visca Catalunya lliure!" Libre de tiranos, se entiende. Pues bien, ayer Maragall repitió tan acertada frase, "hablando se entiende la gente", y la completó con una reflexión honda, profundísima, casi abisal, sobre la historia de lo que ya no va a ser España, fea palabreja para designar algo que no existe, sino algo muy distinto cuya redacción deberá correr, eso sí, a cargo del Estado. Se acabaron los regalos que malcrían a los menesterosos, materiales o espirituales.
 
"Ya está bien de historia de España y de reyes de España", dicen que dijo Maragall. Pues sí, señor, digo Honorable, ya está bien. Hay que redactar esa nueva historia común de los pueblos de España, y de Europa, y de Africa, y de Asia, e incluso de América. Pero ¿reyes? ¿Y de España? ¡Quita allá! Para empezar, deberíamos borrar el primer Borbón de la supuesta historia de la mal llamada España, porque en aquel Felipe V al que odian minuciosamente los nacionalistas catalanes empiezan los grandes males y los gigantescos malentendidos. Respetemos a Urdangarín, aunque su padre político sea un Borbón, ya que su papá natural es del PNV y eso lo absuelve de culpa, pero de ahí para atrás habrá que ser severos: el abuelo del actual monarca, Alfonso XIII debe desaparecer de la nueva historia redactada por el Estado, aún no sabemos qué Estado.
 
¿Por qué? Pues está claro: porque admitió y prohijó la dictadura de don Miguel Primo de Rivera, que partió de la estación de Barcelona rodeado de patricios catalanes que lo aplaudían, en lo que sin duda fue una de las más arteras operaciones de desprestigio de Cataluña tramada en Madrid. Porque nunca tan noble y democrático pueblo se mezcló en aventura autoritaria alguna; y española, menos.
 
Decía Iceta que lo del Gobierno del PP con el Tripartito social-comunista-separatista catalán era una "agresión sin precedentes". Ojalá fuera cierto. Pero desde Felipe V a Alfonso XIII, todo son precedentes y agresiones borbónicas. Por supuesto, el mal no viene de Almansa, sino de más atrás: de los malditos Reyes Católicos, que serán disueltos de inmediato en la nueva historia por redactar; y, antes aún, de la mal llamada Corona de Aragón, que no era tal, sino una confederación de las nacionalidades catalana y aragonesa para defenderse de Castilla. Y una vez arrancadas esas torvas raíces Trastámaras y Austrias, a por las malas hierbas: de Petronila para atrás, que no quede un rey, ni siquiera visigodo. Sobre todo, visigodos, porque aquellos bárbaros se empeñaron en titularse reyes de España y esa mentira ha cuajado hasta en los más cultos países, como Québec o Lituania. Para dar ejemplo, Barcelona empezará por borrar la Plaza de Gala Placidia, que algunos historiadores, en otra agresión sin precedentes, consideran la primera Reina de España. ¡Una reina de España de Barcelona! Increíble. Pues nada, se le quita la plaza y se le pone a Sabino Arana, que eso sí que es historia común.
 
O sea, que sí, que la Zarzuela está acertando con los rovireches.Una barbaridad.