Cuanto más lo explican, peor

Federico Jiménez Losantos

Federico Jiménez Losantos | 2003-11-07
No sabemos si esperan a que pasen las elecciones catalanas o esperan a que todo pase y no pase nada, pero como sigan explicando lo de Gallardón, van a organizar un lío descomunal. Cada explicación que dan es más absurda, más irracional o más estúpida que la anterior. Y como los líderes, cabecillas o jerarcas del PP no son tontos, hay que convenir en que la culpa es de la improvisación. Pero si en algo no se puede improvisar es a la hora de quitarse de enmedio. Desde luego, si el PSOE no estuviera en manos de amables mediocridades o si no le tuvieran los zapateristas el miedo que le tienen a Prisa y a sus protegidos, entre los que tradicionalmente figuran Gallardón y Miguel Herrero, le hacían un agujero a la oferta electoral del PP que dejaban a Rajoy para las rebajas.
 
Sinceramente, yo no sé qué le pasa a Rajoy con Gallardón; si piensa que le debe algo por no haber sido el elegido, si cree que esto de subir o bajar los impuestos es para los ciudadanos tan poco importante como para los políticos, si se le encoge el brazo por tener a la señora de Aznar como rehén del Faraón de la Cibeles o si cree que los votantes del PP les perdonarán casi cualquier cosa a los candidatos del PP. Cualquier cosa, pero casi. Que les roben, no. Que les engañen, tampoco. Que les tomen el pelo, menos. Que les digan que han votado lo que no han votado, menos aún. Y que no haya autoridad en el PP cuando aún no ha desaparecido Aznar, ni de broma.
 
Eso del consenso está muy bien para los pasteleos de aniversario, pero en unas elecciones generales el único consenso es el que establece el representante con los representados. El alcalde de Madrid ha estafado a quienes votamos la lista cerrada y bloqueada del PP porque dice que en su programa venía la subida de impuestos y es mentira. Hay unas frases dignas de charlatán de feria o picapleitos de medio pelo, por no decir de taimado estafador, que se pueden interpretar de muchas formas, pero la gente que vota PP sólo las puede interpretar de buena fe como una bajada de impuestos, nunca como una subida. Ni se dice que subirá ni se dice cuánto. Si era para subir los impuestos, eso no es un programa, es un atraco. Y si los líderes del PP prefieren tomarnos a los ciudadanos por bobos pensando que nos olvidaremos de su fechoría, los bobos son ellos: con cada recibo de cada impuesto nos vamos a acordar todos de Gallardón, de Rajoy, de Rato, de Arenas y de sus faenas. O rectifican, o las urnas los rectificarán. Al tiempo.