De Madrazo a Piqué, pasando por Maragall

Federico Jiménez Losantos

Federico Jiménez Losantos | 2002-10-25
En el PSOE es ya casi un lugar común criticar a Izquierda Unida por el miserable papel que desempeña Madrazo como ayuda de cámara del Gobierno del PNV y embajador del pacto de Estella y de los derechos batasunos en la irredenta España. En el PP también es ya, sin casi, un lugar común criticar al PSOE por el miserable papel de Odón Elorza en San Sebastián y el turbio papel jugado por Pasqual Maragall en la estrategia del PSOE, que tiene puesta una vela a Dios en el pacto por las libertades y contra el terrorismo suscrito con el PP y otra vela al diablo que todas las semanas enciende don Pasqual mediante requiebros al PNV y conjuros contra el PP. Después de la defenestración de Redondo Terreros, a instancias de Cebrián y González y en prueba de buena voluntad con respecto a Arzallus, Zapatero tampoco ha podido aliarse con el PNV, simplemente porque Ibarreche no se ha dejado; antes al contrario, ha emprendido una veloz huida hacia delante con su plan separatista para Eusko Rico. Pero Maragall, Elorza y el sector nacionalista incondicional del PSE, con Eguiguren y Zabaleta a la cabeza, siguen atacando al PP y defendiendo la alianza con el PNV como la única estrategia antiterrorista válida para el PSOE. O sea, uncirse a los cómplices de ETA en Estella.

Cada vez que Aznar o cualquiera de los dirigentes populares se refiere al doble juego del PSOE con respecto al nacionalismo vasco cosecha grandes ovaciones si lo hace en un mitin abierto y, si se produce a través de los medios de comunicación, concita no pocos apoyos en una opinión pública que sólo puede ver con horror la deriva separatista del Gobierno Vasco y la fragilidad ideológica de un PSOE que es antiterrorista de día y pronacionalista de noche, que lo mismo le hace ascos a la bandera nacional que pretende dar lecciones de patriotismo español... prescindiendo de la Historia de España.

Pero lo que ha hecho el PP con Piqué en Cataluña es el equivalente a lo que Izquierda Unida hace con Madrazo en el País Vasco y el PSOE con Maragall en todas partes. La rendición ante el nacionalismo ambiental, la negación de la opresión que padecen los no nacionalistas ante la administración nacionalista, las imputaciones de “nacionalismo español” a quienes simplemente no se humillan ante la propaganda nacionalista, la deslegitimación o la agresión directa a quienes como Jon Juaristi defienden los símbolos nacionales de España son esencialmente los mismos en Piqué, en Maragall y en Madrazo. Si su intensidad en el mensaje pro-nacionalista varía según la base electoral a que se dirigen (más españolista en el PP, menos en el PSOE, nada en IU), la traición a su base social y nacional (española en todos los casos) es idéntica y el efecto, prácticamente el mismo.

La Declaración de Barcelona prueba que Convergencia está siempre detrás del PNV, como el PNV está siempre detrás de ETA. La claudicación del PP ante el nacionalismo catalán, ejemplificada por Piqué, muestra que la debilidad de los partidos políticos españoles es siempre la misma: la utilización electoralista de aventureros políticos locales identificados con el nacionalismo ambiental, a expensas de los principios ideológicos y morales que constituyen la razón de ser de cualquier fuerza política española. Antes que el sacrificio de Redondo Terreros ante Arzallus tuvo lugar el de Vidal Quadras ante Pujol. Madrazo y Maragall no son distintos de Piqué. Varían en la intensidad de su defección y en la desvergüenza de su discurso, porque la táctica les obliga ello, pero nada más. La capacidad de los partidos para ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio es la misma. Porque es más viga (él dirá pal de paller) Piqué que Madrazo. Y a largo plazo puede hacer más daño a España que el mismísimo Maragall.