España se libra de la rebaja de previsiones de crecimiento del FMI

Según el organismo, la economía española crecerá un 2,2% en 2019 y un 1,9% en 2020.

Lm/Agencias | 2019-01-21

La economía mundial crecerá menos de lo previsto en 2019 y 2020, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipa una expansión global del 3,5% este año y del 3,6% el siguiente, lo que representa una rebaja de dos y una décima, respectivamente, en comparación con los pronósticos de la institución del pasado mes de octubre como reflejo del peor desempeño durante el tramo final de 2018, así como del deterioro de la confianza y sus implicaciones para el crecimiento ante los elevados niveles de deuda pública y privada.

"Los riesgos para la economía global se inclinan a la baja", señala el FMI en su actualización del informe 'Perspectivas Económicas Mundiales', donde advierte de que una escalada de las tensiones comerciales sigue siendo una fuente clave de riesgo para las perspectivas y constata un endurecimiento de las condiciones financieras desde el pasado otoño.

Entre los factores al margen de las tensiones comerciales que pueden desencadenar un deterioro mayor de lo previsto del crecimiento, el FMI señala una potencial salida sin acuerdo del Reino Unido de la UE, así como una desaceleración más pronunciada de lo previsto de la economía china.

La organización con sede en Washington proyecta una expansión de las economías desarrolladas del 2% en 2019, una décima menos que en octubre, y mantiene su previsión del 1,7% para 2020.

En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, el FMI contempla ahora un crecimiento medio del 4,5% en 2019, dos décimas por debajo de su anterior pronóstico, y del 4,9% en 2020, en línea con la previsión de octubre.

Mantiene las previsiones para España

Entre las revisiones a la baja más significativas, destaca el recorte de seis décimas en la previsión de crecimiento del FMI para Alemania en 2019, cuando anticipa una tasa de expansión del 1,3%, mientras que mantiene sin cambios su pronóstico de crecimiento del 1,6% para 2020.

En el caso de Francia, el FMI ha recortado una décima su previsión para 2019, hasta el 1,5%, y mantiene la de 2020 en el 1,6%, mientras que para Italia ha revisado a la baja cuatro décimas su proyección para este año, hasta el 0,6%, manteniendo sin cambios el crecimiento del 0,9% anticipado en octubre para 2020.

Sin embargo, España queda libre de la revisión de las previsiones del FMI. Según el organismo, la economía española crecerá un 2,2% en 2019 y un 1,9% en 2020. Así, España sigue liderando el crecimiento entre las cuatro grandes economías de la zona euro, donde las tasas de crecimiento han sido rebajadas para muchas economías de estos países miembros.

La institución internacional ha recortado al 1,6% desde el 1,9% su previsión de crecimiento para la zona euro en 2019, mientras mantiene sin cambios su pronóstico del 1,7% en 2020.

EEUU y China

Estados Unidos continuará con un sólido crecimiento este año del 2,5%, que se moderará al 1,8% en 2020 a medida que el estímulo fiscal comienza a diluirse. Por su parte, China crecerá un 6,2 % este año y el próximo, dentro de su "necesario proceso de ajuste en la regulación financiera".

En cuanto a las economías emergentes y en vías de desarrollo, las nuevas previsiones del FMI contemplan un menor crecimiento para México en 2019, con una tasa de expansión del 2,1% este año, cuatro décimas menos que en octubre, y del 2,2% en 2020, medio punto porcentual por debajo de los anteriores pronósticos.

En el caso de Brasil, la institución proyecta un ritmo de crecimiento del 2,5% en 2019, una décima mejor que en su anterior estimación, aunque para 2020 ha revisado una décima a la baja su pronóstico de octubre, hasta el 2,2%.

Por otro lado, el FMI anticipa que la economía argentina se contraerá durante 2019 ante las políticas más restrictivas aplicadas para contener los desequilibrios para regresar al crecimiento en 2020, mientras que en el caso de Turquía la institución prevé una "gran contracción" en 2019 y una recuperación más lenta del país otomano en un contexto de ajustes y mayores restricciones de las condiciones de financiación externa.