Palo fiscal histórico de Pedro Sánchez a los trabajadores cualificados: pagarán en IRPF y cotizaciones más del 50% de su sueldo real

Domingo Soriano

El presidente del Gobierno anuncia que destopará las cotizaciones: para un salario de 75.000 euros, supone un coste extra de 9.200 euros.

D. Soriano | 2018-06-22

Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio (artículo 31 de la Constitución Española)

¿Qué es un impuesto confiscatorio? No está muy claro. La Constitución dice que están prohibidos. Pero hasta ahora no se ha dado el caso de que se haya revocado ningún tributo en nuestro país (y hay muchos y de muy variadas características) por su "alcance confiscatorio". En la práctica se intuye que es una de esas coletillas que se quedaron ahí como de adorno, para tranquilizar a algún contribuyente inquieto, pero que nunca se aplicará. ¿Es posible que el Tribunal Constitucional declare nulo un impuesto por este motivo? Viendo la interpretación extensiva que han dado los jueces españoles a otros preceptos, no sería inimaginable. Aunque no parece muy probable. Al fin y al cabo, esa interpretación extensiva casi siempre ha ido dirigida en la misma dirección: dar más poder al político de turno sobre el ciudadano.

El pasado lunes, Pedro Sánchez hizo un anuncio que puede tener unas consecuencias prácticas que en otras épocas se habrían considerado mucho más que confiscatorias. También es cierto que ni mucho menos es el nuevo presidente del Gobierno el primero en transitar por este camino. Pero sí podría cruzar una frontera psicológica: la de cobrar más del 50% del sueldo real en impuestos directos y cotizaciones (en resumen, en tributos sobre el trabajo) a los sueldos altos (y no hablamos de millonarios, ni mucho menos) de nuestro país. El político socialista abogó por "destopar" las bases máximas de cotización (pero no las pensiones) y crear nuevas figuras tributarias para intentar tapar el creciente agujero de la Seguridad Social. Pues bien, sólo con lo que hace referencia a las cotizaciones, obviando la otra amenaza al contribuyente (el impuesto finalista para la Seguridad Social), aquellas personas que tengan un sueldo bruto de 60.000 euros al año ya estarán al límite o por encima (depende de su sueldo real y de la región en la que vivan) de pagar más del 50% de su coste laboral al Estado en tributos sobre el trabajo.

Veamos los dos ejemplos siguientes:

- 60.000 euros brutos al año. En el contexto actual del mercado laboral español, éste es un sueldo elevado (incluso muy elevado, propio del top 5-10 de los trabajadores), pero ni mucho menos hablamos de millonarios, futbolistas o presidentes de compañías del Ibex. Cientos de miles de españoles de cualificación medio-alta, sobre todo a partir de los 40-45 años, están en estos niveles salariales. De hecho, a partir de esas edades, deja de ser una remuneración excepcional y pasa a ser relativamente frecuente. Quizás no tanto como deberíamos aspirar, pero tampoco una rareza absoluta.

En realidad, numerosos estudios hacen hincapié en que España tiene una carencia en este tipo de empleos y sueldos: entre los países ricos de la UE, estamos a la cola en cuanto a salarios de este nivel. Es un efecto, pero también una causa, de la baja productividad de nuestra economía: nuestras empresas no son capaces de pagar esos sueldos (bastante habituales en otros países de la UE), lo que nos afecta en términos de atracción de talento y competencia.

A pesar de esta falta de salarios medio-altos, España no se caracteriza por un tratamiento fiscal especialmente favorable para estos trabajadores. Es cierto que los tipos marginales del Impuesto sobre la Renta son más elevados en otros países de la UE (no en todos, estamos aproximadamente en la media). Pero no es menos cierto que esos tipos suelen empezar a aplicarse para sueldos más elevados que en España: lo importante no es sólo el tipo marginal sino a partir de qué punto comienza a cobrarse. Como ya hemos visto en otras ocasiones, tanto si comparamos la imposición a los salarios medios de la economía como si hacemos la cuenta a igualdad de sueldos (por ejemplo, cuánto paga un trabajador que cobre 60.000 – 75.000 – 100.000 euros) España está en la zona media-alta de la Unión en cuanto a penalización fiscal.

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Pues bien, si se cumplen las intenciones de Sánchez, todo eso empeorará a partir de ahora. Como vemos en el anterior cuadro, el destope de las cotizaciones supondrá un auténtico palo tributario para empresas y trabajadores de alto nivel.

Hay que recordar que el salario real de un empleado español es más elevado que su sueldo bruto oficial: hay un coste oculto, el de las cotizaciones sociales a cargo de la empresa, que cualquier economista sabe que es sueldo, aunque el trabajador nunca lo reciba en su cuenta corriente. Pues bien, las cifras son las que siguen.

- 75.000 euros brutos al año: con este salario bruto se cruza la frontera. Si Pedro Sánchez cumple con su promesa hecha en TVE, un trabajador que cobre por encima de esta cantidad le dejará al Estado más de la mitad de su coste laboral real antes de salir de su oficina. Es decir, sólo con lo que pagaría de IRPF y cotizaciones sociales, ya estará por encima del 50% de presión fiscal. Y a eso habría que añadir todos los demás impuestos que deberá pagar: IVA, Especiales, Tasas…

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Los 'extras'

A todo lo apuntado anteriormente hay que sumarle una serie de cuestiones que no son menores. Son los extras del anuncio de Sánchez, esos otros detalles que se añaden a lo que podría ser la mayor subida fiscal a un colectivo de la historia reciente de España.