La factura del 'proces': dos meses negros para la economía catalana

Beatriz García

Fuga de empresas, caída de turistas, frenazo inmobiliario... El desafío separatista ha golpeado en todos los sectores de la economía catalana.

Beatriz García | 2017-12-22

Con la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre el independentismo catalán encendió la mecha, y ahora, tras las elecciones, los catalanes han vuelto a mover ficha. El hecho de que el bloque independentista haya conservado su mayoría absoluta implica que la inestabilidad se mantendrá, cuya factura se sumará al negativo impacto que ha tenido el 'procés' hasta el momento.

Desde el 1-O, la incertidumbre se apoderó de los mercados, que empezaron a observar con pavor el desafío separatista. Las quinielas sobre una hipotética independencia se pusieron sobre la mesa, las reacciones de los portavoces de la Unión Europea se analizaban con lupa y los cálculos sobre lo que supondría una salida de Cataluña del euro empezaron a ejecutarse en tromba.

Las empresas con sede en Cataluña fueron las primeras en ejecutar su plan B. Primero, empezaron los bancos, que debían salvaguardar su acceso al BCE y tranquilizar a los ahorradores. A las entidades financieras les siguieron las grandes compañías del Ibex, las cotizadas y una fuga de empresas que aún no ha terminado.

Tras el 1-O, las manifestaciones y la violencia en las calles espantaron a los cruceristas, que empezaron a desviarse de ciudades como Barcelona a puertos como Valencia. Hoy el turismo en Cataluña sigue sufriendo las consecuencias de la deriva independentista. A este y a otros sectores de la economía catalana les lleva pasando factura el proces más de 2 meses.

El impacto, por sectores