La política económica de Portugal no gira a la izquierda con Costa

Diego Sánchez de la Cruz

La política económica de Portugal no abraza el intervencionismo bajo el Gobierno socialista, sino que se mueve en un pragmatismo razonable.

Diego Sánchez de la Cruz | 2017-12-14

Durante el último año se ha popularizado un relato políticamente correcto según el cual nuestro país vecino, Portugal, avanza política, económica y socialmente gracias a su rechazo a las propuestas liberales y los programas de "austeridad". Sin embargo, ya hemos puesto encima de la mesa cifras que desmontan estos mensajes en ámbitos como el empleo o la política fiscal.

Hablemos ahora de las medidas económicas introducidas por nuestro país vecino. A partir de 2010, Portugal enfrentó una crisis de deuda que llegó a introducir en la ecuación la posibilidad de una quiebra soberana. Esto explica que muchas de las reformas introducidas desde entonces fuesen pactadas con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, agrupados en la llamada Troika.

Con el conservador Passos Coelho al frente del país, Lisboa introdujo algunas de las siguientes reformas estructurales:

El grueso de estas medidas han seguido en pie desde que António Costa llegó a la jefatura de gobierno. Hay algunos aspectos que han sido retocados, como por ejemplo el salario mínimo, que ha subido un 5%, pero el grueso de las reformas adoptadas por Passos Coelho siguen contando con plena vigencia.

Pero, como es lógico, el nuevo Ejecutivo tiene su agenda propia de medidas, que ha recopilado en un Programa Nacional de Reformas similar al que también publica anualmente el gobierno de España. El PNR de la Administración Costa tiene seis ejes:

  1. El primer eje tiene que ver con la mejora de la cualificación. Contempla medidas que van desde el fomento de la formación profesional a la introducción de bonificaciones fiscales para aquellas empresas que contraten a trabajadores desempleados. También alberga un plan para reducir el abandono escolar y una reforma de la educación superior.

  2. El segundo eje se refiere a la innovación de la economía. Este punto se centra en promover el I+D, a través de ventajas para el gasto privado en I+D, programas encaminados a disparar los niveles de emprendimiento, medidas de apoyo a la exportación e iniciativas orientadas a favorecer la entrada de capital privado en la gestión del patrimonio del Estado.

  3. El tercer eje habla de favorecer la competitividad, la cohesión y la sostenibilidad del territorio. Este pilar abarca aspectos como la rehabilitación urbana, la mejora de las infraestructuras o la protección del medio ambiente. También entran en este epígrafe distintas medidas de apoyo que abordan aspectos tan dispares como la construcción, la energía, el alquiler, la conservación de los espacios naturales…

  4. El cuarto eje se compromete con la modernización del Estado. Una de las medidas centrales es el programa Simplex+, que está llamado a reducir las duplicidades de las distintas capas administrativas. También entran en este campo distintas medidas de simplificación tributaria, así como un plan de choque contra la corrupción o un programa orientado a mejorar la formación de los empleados públicos.

  5. El quinto eje busca reducir el endeudamiento y capitalizar la economía. El Ejecutivo quiere favorecer una mejora de las condiciones de financiación que disfruta el sector privado. Además, también pretende mejorar la fiscalidad de la inversión, favorecer los procesos de reestructuración empresarial, dinamizar los mercados de capitales y seguir limpiando el balance de los bancos.

  6. El sexto eje apuesta por reforzar la cohesión social. En este ámbito entra la reforma y el refuerzo de distintos programas de ayudas a colectivos desfavorecidos, como por ejemplo la estipulación de una prestación mínima para familias sin ingresos.

Parece claro que hablamos de un programa mixto, con medidas más tradicionales de la izquierda en los ejes 1, 3 y 6, pero también con puntos característicos de la derecha como los ejes 2, 4 y 5. Por otro lado, el presupuesto movilizado para las medidas incluidas en el PNR ronda los 6.000 millones anuales (25.000 a lo largo de la legislatura), lo que apenas equivale al 6,5% del presupuesto total.

Resulta evidente, por tanto, que la política económica de Portugal no ha experimentado un giro hacia posiciones intervencionistas, sino que se ha movido en un pragmatismo razonable, que deja en pie la mayoría de las reformas pactadas con la Troika y simplemente refuerza esas medidas con un PNR que combina algunos guiños a la izquierda con reformas que parecen sacadas del recetario tradicional de la derecha.