De Guindos, sobre el Popular: "No se ha comprometido ni un euro de dinero público, ni presente ni futuro"

Domingo Soriano

El ministro defiende la actuación del Gobierno y asegura que, si no se hubiera intervenido, la entidad no habría podido abrir el miércoles.

D. Soriano | 2017-06-12

El Popular no habría podido abrir el miércoles si no hubiera sido intervenido por la Junta Única de Resolución (después de que el Banco Central Europeo hubiera determinado que su situación era insostenible) y absorbido por el Santander. Así lo ha asegurado este lunes por la tarde Luis de Guindos, que acudía a la Comisión de Economía del Congreso a explicar lo ocurrido con la entidad de Emilio Saracho a lo largo de la pasada semana.

"La fuga de depósitos era de tal magnitud", ha afirmado De Guindos, que el martes por la tarde, a las 15.00, cuando cierran las sucursales, la situación del Popular era insostenible. De acuerdo al ministro de Economía, el banco había agotado su liquidez y no tenía colateral para pedir apoyo extra al BCE. Así, la situación que se planteaba para el día siguiente era muy negra, con las sucursales sin dinero incluso para atender sus necesidades diarias de retiradas de fondos. Según este relato, se dibujaba un escenario de pánico bancario similar al de la famosa escena de ¡Qué bello es vivir!, con los depositantes en las puertas exigiendo sus fondos y la caja vaciándose a toda velocidad, y las autoridades decidieron evitarlo con su intervención.

En cuanto a la venta, De Guindos aseguró que se ha tratado de "un proceso abierto, transparente y neutral" en el que cinco entidades se presentaron, aunque sólo dos de ellas presentaron una oferta vinculante. Ganó el Santander que, a cambio de quedarse con el Popular, garantizó "la liquidez necesaria desde el día de la operación" y salvaguardó "los intereses de acreedores ordinarios y depositantes".

De hecho, el ministro ha defendido que, si no se hubieran tomado estas medidas, el Popular habría entrado en un concurso de acreedores ordinario que hubiera puesto en riesgo los fondos de sus depositantes, hubiera alargado muchísimo la solución y habría generado una sombra de duda sobre la solvencia del sistema bancario español: "El concurso hubiera llevado a que los accionistas lo perdieran todo, a que los depositantes no hubieran podido retirar sus fondos, el Fondo de garantía de Depósitos se habría tenido que hacer cargo [de parte de los depósitos] y habría habido incertidumbre para los trabajadores".

Además, ha afirmado que el precio de venta, aunque fuera de un solo euro, en realidad resultó superior a la valoración de la entidad que había hecho el experto independiente al que contrató el BCE y que estimó que el balance de la entidad reflejaba un agujero de entre 2.000 millones y 8.000 millones: "La cuestión no es el euro. El Banco Santander tiene que hacer una ampliación de capital de 7.000 millones de euros".

Este último punto ha sido clave en el discurso de De Guindos. En una comparecencia tranquila, en la que los grupos de la oposición tampoco le han apretado especialmente las clavijas, el ministro ha destacado que las medidas adoptadas han permitido que no se comprometiera "ni un euro de dinero público, ni presente ni futuro. No ha habido impacto en la prima de riesgo ni contagio al riesgo soberano".

"Ni avales, ni garantías, ni recursos públicos" de ningún tipo, ha repetido una y otra vez en sus respuestas a los portavoces de los grupos parlamentarios. Porque ése es el gran triunfo que el Gobierno quería apuntarse este lunes: al contrario de lo ocurrido entre 2010 y 2012, cuando los ejecutivos de PSOE y PP tuvieron que intervenir las cajas pidiendo un rescate a la UE y hundiendo 60.000 millones de dinero público (habrá que ver cuánto se recupera al final del proceso), ahora no hay dinero de los contribuyentes involucrado y además no ha habido ni incertidumbre ni vaivenes en los mercados. De Guindos ha atribuido este cambio a la fortaleza de la economía española, que da confianza a los inversores y detiene el riesgo de contagio, y a la decisión de no usar dinero público para rescatar a las entidades en problemas: "La diferencia con lo que pasó en 2012 y en años anteriores es que no ha habido ni EPA, ni inyección directa, ni CoCo, ni nada. Es un cambio fundamental".

En este sentido, cuando los diputados le han preguntado por su propia responsabilidad, De Guindos ha echado balones fuera, recordando que no le compete a él, como ministro de Economía, el seguimiento de la situación de las entidades financieras: "Algo que ha fallado. A lo mejor teníamos que mirar más en la propia entidad. Pero ni el supervisor (BCE), ni el Gobierno, ni el Banco de España, ni la CNMV son los que determinan las decisiones que toma una entidad a lo largo del tiempo", ha recordado.

Por otro lado, De Guindos ha querido salir al paso de las informaciones que apuntaban a que la Seguridad Social había realizado una fuerte retirada de dinero del Popular en los días previos a su resolución. El ministro lo ha negado en lo que tiene que ver con el instituto público, pero sí ha admitido que otras administraciones hicieron importantes movimientos de sus cuentas: "Sí es cierto que hubo comunidades autónomas y ayuntamientos que retiraron cantidades fuertes de depósitos del banco", ha revelado durante su comparecencia.

De Guindos ha explicado que la mayoría de estos movimientos están relacionados con las rebajas en la nota del Popular por parte de las agencias de calificación (Moody's, S&P o Fitch): "Es muy importante recordar que cada reducción de la calificación crediticia de la entidad dificulta el mantenimiento de los depositantes corporativos, que suelen exigir un nivel mínimo de nota, por lo que estas rebajas siempre van acompañadas de importantes salidas de depósitos", ha aclarado el ministro.