¿En qué países de la UE es más fácil comer, beber y fumar sin trabas del Estado?

España ocupa el puesto 19 de un total de 28 países en cuanto al paternalismo estatal en materia de tabaco, alcohol y comida.

Libre Mercado | 2017-05-29

¿Es posible medir el grado de intervencionismo en la comida, la bebida y el tabacopor parte de los gobernantes europeos? He ahí el objetivo que se ha marcado Foro Regulación Inteligente con la presentación del informe Estado Niñera 2017, un estudio realizado en el marco de la red europea de investigación EPICENTER.

Según el ranking, España ocupa el puesto 19 de 28 en cuanto al paternalismo con el que legisla sobre estas cuestiones. Esto significa que España es un país más amable con los consumidores de comida, bebida y alcohol que la mayoría de socios de la UE. No obstante, la calificación recibida se ha deteriorado entre 2016 y 2017 y los 18,9 puntos obtenidos por nuestro país nos acercan cada vez más a la media comunitaria (24,1 puntos).

El informe otorga un peso equitativo a las tres categorías analizadas y abarca los siguientes aspectos:

De acuerdo con el informe, los países que más difícil se lo ponen a los consumidores son Finlandia, Reino Unido e Irlanda, si bien el país escandinavo lidera con comodidad (51,6 puntos), frente a 37,4 recibidos por Reino Unido y 36,5 asignados a Irlanda. Por el contrario, los países menos intervencionistas son República Checa, Alemania, Eslovaquia, Luxemburgo, Países Bajos.

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Foro Regulación Inteligente advierte sobre el deterioro que está experimentando España en diversos campos del informe. La adopción de un impuesto nacional a las bebidas azucaradas ha terminado siendo descartada, pero persiste el debate sobre la imposición de un gravamen de esas características y, de hecho, Cataluña ya viene de introducir una tasa de este corte.

Por categorías, España sigue saliendo relativamente bien parada en lo tocante al consumo de comida y alcohol, aunque con sesgo a la baja por las medidas introducidas en los últimos años. En cuanto al tabaco, la legislación que afecta al consumo de cigarrillos convencionales y electrónicos se sitúa por encima de la media comunitaria.