El Sorolla que se elige a sí mismo

Laura Galdeano

Hasta el 19 de marzo puede visitarse la exposición "Sorolla en París", el reflejo del triunfo internacional del artista valenciano.

Laura Galdeano | 2016-11-21

Con apenas cumplidos los 23 años, Joaquín Sorolla (1863-1923) visita por primera vez París. Hasta ese momento, su formación había seguido un camino clásico, estudiando en la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Pero al llegar a la capital francesa, queda enamorado de su ambiente artístico y del naturalismo pictórico que imperaba en esa fecha. El artista valenciano supo entonces que si quería triunfar debía exponer en esos salones en los que los artistas que estaban sonando en el panorama internacional se batían en popularidad. Allí puso el primer ladrillo de la construcción de una carrera fuera de España que ahora se resumen en la exposición "Sorolla en París", que presenta la pinacoteca madrileña que lleva su nombre.

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'La familia' (1901) | Ayto Valencia

La exposición, comisariada por Blanca Pons-Sorolla y María López Fernández, cuenta la historia del reconocimiento internacional de Sorolla, desde ese primer viaje hasta su consagración definitiva como gran pintor de las élites de su tiempo. Está compuesta por 66 pinturas, de las cuales 35 pertenecen al Museo Sorolla, y las demás a colecciones particulares e instituciones culturales de seis países como el Museo Ca’Pesaro de Venecia, el Hispanic Society de Nueva York, el Museo de Philadelphia o el Bellas Artes de Cuba.

"Lo especial de esta exposición es que está compuesta por obras que Sorolla elige para presentar en París, es el Sorolla que se elige a sí mismo para labrarse su reputación internacional", asegura María López Fernández. "Es bellísima la selección porque hay una preselección hecha por el propio artista", continúa la comisaria, doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense. "Sorolla en París" supone descubrir "cómo aborda los primeros formatos introduciendo las novedades estilísticas que estaba viendo en otras exposiciones mucho más renovadoras de París, cómo se presenta como el gran heredero de Velázquez con el retrato o cómo en las playas del Mediterráneo quiere destacar la luz, el color y la plasticidad de la pintura".

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'Trata de blancas' (1894) | Museo Sorolla

El éxito en París fue fulminante. En 1893 presenta su primera obra en el Salón de París El beso de la reliquia y dos años después Trata de blancas y La vuelta de la pesca. "En ese momento, el Museo de Luxemburgo le compró su obra. Los ambientes internacionales reconocieron la valía de Sorolla desde el primer instante".

De forma paralela, la exposición nos conduce por la evolución del artista, desde sus primeros trabajos de carácter social hasta sus arriesgadas experimentaciones de luz y color en el mar. "Sorolla no cedió en esos momentos a un costumbrismo complaciente, en contra de lo que muchas veces se ha comentado. El naturalismo era uno de los estilos más importantes del Salón de París, un naturalismo que bebía de Bastien-Lepage y proclamaba que los artistas tenían que pintar sus ambientes, sus paisajes, sus playas. Sorolla tomó buena nota y llevó a París su playa de Valencia, sus pescadores, sus ambientes de trabajo, dotándoles de una frescura y una calidad que enamoró a todos".

En su madurez, como colofón a los grandes éxitos obtenidos, realiza entre 1906 y 1908, exposiciones monográficas en Berlín y Düsseldorf, Colonia y Londres. El Museo Sorolla de Madrid acogerá esta muestra desde el 23 de noviembre hasta el 19 de marzo de 2017.