Los crímenes reales que inspiran a 'El caso'

Laura Galdeano

La serie de RTVE está basada en hechos reales que fueron portada del popular semanario de la década de los 60 en España.

Laura Galdeano | 2016-04-12

La noche de los martes se ha convertido en la noche de El Caso. Crónica de sucesos, la serie de TVE que alude al popular semanario y que refleja los más sangrientos crímenes de la década de los 60 en España. El caso ha rescatado sucesos que conmocionaron a la opinión pública española. Repasamos algunos de los hechos reales que han inspirado la serie.

El niño pintor de Málaga

En las páginas reales del semanario El caso fueron publicadas las noticias sobre la desaparición de muchos niños, pero uno en concreto causó auténtico desasosiego y ha vuelto a salir a la luz gracias a TVE, concretamente, a la trama del cuarto capítulo de El caso. Crónica de sucesos.

David Guerrero Guevara era un niño prodigio de la pintura, malagueño, que desapareció el 6 de abril de 1987 con 13 años. A día de hoy, nada se sabe de lo que le pasó. Es uno de los casos más desconcertantes para la Interpol. No tenía problemas familiares y las pesquisas no llevaban a nada. Se especuló con un posible secuestro con la intención de integrarlo en una red de falsificaciones de obras de arte puesto que su destreza con los pinceles había llamado la atención. Asimismo, se dijo que se le vio en Portugal como artista callejero y también se investigó una posible amistad con un hombre mayor suizo que pudo retenerlo con un móvil sexual.

El loco del estilete

"Segundo crimen de un demente" fue el titular que utilizó el semanario El caso para contar un asesinato sucedido en 1966. Un enfermo, fugado de un instituto de salud mental de Ciempozuelos, se encaminó hacia Madrid con un firme propósito: vengarse. Se presentó en casa de Jacinto Alcántara, director de la Escuela de Cerámica de Madrid y cuando éste le abrió la puerta, le asestó una puñalada certera en el corazón. El yerno de la víctima lo detuvo en el portal mientras los vecinos gritaban "al asesino, al asesino".

Esta tragedia sirvió de hilo argumental en el tercer capítulo de la serie de La 1. El asesino se llamaba Juan Francisco Blanco Villoria. Era hijo de un médico al que Jacinto Alcántara, en 1928, regaló un dibujo que retrataba a una aldeana. Juan Francisco se obsesionó con este cuadro, aseguraba que la retratada era su madre y consideraba que el dibujo no le hacía justicia. Era una grave ofensa. Con el paso de los años, su obsesión por Jacinto Alcántara aumentó, pero su odio se fijó antes en otra persona. Antes de acabar con la vida de Alcántara, asesinó al catedrático de Bellas Artes Miguel Kreisler Padín porque éste, ante el poco talento de su alumno, le suspendía. Juan Francisco fue internado en el manicomio de Ciempozuelos y en 1966 se fugó para cometer su segundo asesinato.

El crimen de la tinaja

Un bombero encontró un cadáver de una mujer en una finca en ruinas de Madrid, La Hinojosa. Estaba semidesnuda, dentro de una tinaja, violada y estrangulada. En el exterior, las únicas pistas que había eran las marcas de neumáticos de un vehículo Renault. En su boca tenía una cadena con una inscripción "Luci, 13-12-1962". No se sabía quién era la asesinada y El Caso descubrió que se trataba de una joven llamada Natividad Romero Rodríguez, una chica de Jaén, viuda de un militar americano negro muerto en Vietnam.

Fue detenido Gregorio Ávila Sotoca, conocido proxeneta, quien amenazaba a las prostitutas con hacerles "lo mismo que a la Nati". En el juicio, fue absuelto por falta de pruebas. La investigación entonces dio un giro y se apuntó a que el criminal que acabó con la joven podía ser un militar de la base de Torrejón. Se complicaba el asunto porque, en ese momento, lo que menos se quería era tener problemas con los americanos. Así que, a día de hoy, sigue sin resolver. Fue tratado en el tercer capítulo de esta serie.