El arte de hacer un libro

Laura Galdeano

El libro ilustrado: técnicas de estampación reúne 26 obras del siglo XV al XX que permiten apreciar los progresos técnicos y los cambios estéticos.

Laura Galdeano | 2016-04-11

El Sueño de Polífilo es considerada una obra maestra del arte de los libros, especialmente por sus cuidadas xilografías. Fue una de las principales creaciones de la imprenta veneciana de Aldo Manucio, una de las más importantes de la época. A ella le debemos la impresión con primor de obras clásicas y la creación de las letras itálicas.

Del encanto de esas páginas hasta las que se imprimen en nuestros días, la estética de los libros ha evolucionado tanto como las técnicas que se usan para ese fin. El Museo Lázaro Galdiano acoge la muestra El libro ilustrado: técnicas de estampación, una exposición que recopila 26 obras del siglo XV hasta el XX, algunas verdaderas joyas bibliográficas, que permiten apreciar los progresos técnicos y los cambios en los gustos estéticos.

"El visitante se llevará una idea general del cambio estético del libro desde la etapa de los incunables del siglo XV hasta los libros del siglo XX. Además, tiene un carácter didáctico puesto que queremos que puedan reconocer las técnicas que se han utilizado en cada ilustración", explica su comisario, Juan Antonio Yeves, director de la Biblioteca.

La preocupación estética a la hora de elaborar un libro se detecta desde los primeros ejemplares que salieron al mercado, aunque hay un cambio sustancial con la utilización de la fotografía, que supuso una revolución en el concepto de la producción en serie. Anteriormente, los libros lucían ilustraciones realizadas con técnicas originales donde el trabajo del artesano era minucioso y determinante. Se partía de matrices en relieve -xilografía al hilo, a la testa, en camafeo y linografía-, en hueco -buril, aguafuerte, aguatinta, punta seca, ruleta y manera negra- o planas -litografía y cromolitografía-.

La exposición muestra ejemplos como una página de Apocalipsis cum figuris de Alberto Durero, en su edición de 1511, o el ya mencionado El sueño de Polífilo: "Es el incunable más bello que se hizo, no conocemos al autor de los grabados pero es probablemente la primera obra en la que el impresor hace el papel de editor, hace el libro que a él le gusta. Es especialmente bello. Hablamos de grandes artistas y obras muy notables", destaca Yeves.

"La ilustración xilográfica, con grabado en madera, da un resultado más tosco y suponía un trabajo más laborioso, mientras que las técnicas fotomecánicas ya permiten que haya una gama de grises. Es parte de los progresos en los procesos de estampación".

Los libros impresos a partir del siglo XIX que forman parte de esta exposición, muestran ilustraciones resultantes de las matrices en relieve -fotograbado de línea, de trama o mixto- y en hueco -heliograbado y huecograbado-; técnicas en serie que tienen otro encanto. La muestra reúne publicaciones sobre arte, editadas con elegancia, como Les maitres contemporains: l'art et la couleur, una monografía sobre Anton van Dyck o Los grandes retratistas en España. "No debemos despreciar estas técnicas puesto que el resultado estético es muy bonito y las ilustraciones tienen una calidad extraordinaria. Tiene menos fama y son técnicas hoy olvidadas. Generalmente no se han mostrado en exposiciones porque son menos famosos, aunque también contaron con artistas con buen gusto", explica el comisario de El libro ilustrado: técnicas de estampación.

Todas estas técnicas de estampación y el trabajo artesanal quedarán completamente desterradas con el libro digital: "Es muy útil y nos da la facilidad de tener una gran biblioteca en nuestro ordenador, pero está el placer del libro bello, que puede tener una estampa original y una encuadernación realizada por un artista contemporáneo, o a veces hasta incluye acuarelas originales del autor. Estas cosas que singularizan el ejemplar, lo enriquecen", concluye Yeves.