El Rey llama a la unidad y apela al "orgullo" de ser españoles para defender la Nación y la Constitución

Felipe VI ha querido dar toda la solemnidad a un mensaje navideño en clave nacional y en defensa del interés general, la unidad y el orgullo patrio.

Libertad Digital | 2015-12-24

El Rey Felipe VI no quería que el mensaje de Navidad de este año pasara desapercibido. La virulencia del desafío separatista catalán y la complicada situación política que atraviesa nuestro país tras las elecciones del pasado 20 de diciembre, ha hecho que el mensaje navideño del monarca cobre especial relevancia este día de Nochebuena.

Felipe VI ha dado la mayor solemnidad posible a su discurso trasladándolo, de la residencia familiar de los Reyes, al Palacio Real. Ya desde el principio, el Rey apuntaba el mensaje principal que quería transmitir. "Desearía que la voluntad de entendimiento y el espíritu fraternal, tan propios de estos días, estén siempre muy presentes entre nosotros, en nuestra convivencia". Y explicaba por qué cambiaba de escenario para dirigirse a los españoles.

"Esta noche me dirijo a vosotros desde el Palacio Real, donde la Corona celebra actos de Estado en los que queremos expresar, con la mayor dignidad y solemnidad, la grandeza de España.

Este Palacio es de todos los españoles y es un símbolo de nuestra historia que está abierto a todos los ciudadanos que desean conocer y comprender mejor nuestro pasado. En sus techos, en sus paredes, cuadros y tapices, en definitiva, en todo su patrimonio, se recogen siglos y siglos de nuestra historia común.

Y esa historia, sin duda, debemos conocerla y recordarla, porque nos ayuda a entender nuestro presente y orientar nuestro futuro y nos permite también apreciar mejor nuestros aciertos y nuestros errores; porque la historia, además, define y explica nuestra identidad a lo largo del tiempo".

Para el monarca, "vivimos tiempos en los que es más necesario que nunca reconocernos en todo lo que nos une". En este sentido, ha recordado la grandeza de nuestra historia, cultura, arte, nuestros pensadores, científicos y nuestra "lengua común", enriquecida, añadía "junto a las demás lenguas de España", que también explican "nuestra identidad". De este modo, el Rey ha convertido uno de los elementos más empleados por los separatistas para la ruptura de España en motivo de orgullo y unidad nacional.

Orgullo de ser español

Sin olvidarse de agradecer a "tantos hombres y mujeres que han dado su vida por España", Felipe VI ha apelado al orgullo de sentirse español como un valor fundamental porque "lo que nos debe importar a todos, ante todo, es España y el interés general de los españoles". Hacía así una referencia expresa a la situación que atraviesa nuestro país, dada la incertidumbre generada en torno al futuro gobierno.

Por todo ello "tenemos muchas razones para poder afirmar esta noche que ser y sentirse español, querer, admirar y respetar a España, es un sentimiento profundo, una emoción sincera, y es un orgullo muy legítimo", insistía el Rey.

La lección que "no debemos olvidar"

Felipe VI, que ha pronunciado su mensaje sin que las Cortes Generales estén constituidas, se ha referido expresamente a las elecciones y ha destacado que "la pluralidad política, expresada en las urnas (...) conlleva una forma de ejercer la política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso". Pero lo fundamental para el Rey es "consolidar lo conseguido a lo largo de las últimas décadas y adecuar nuestro progreso a la realidad de la sociedad de hoy", una España "muy distinta de la de los siglos que nos preceden gracias a una auténtica y generosa voluntad de entendimiento, (...) sincero espíritu de reconciliación y compromiso de las fuerzas políticas y sociales con el servicio a todo un pueblo y a los intereses generales de la Nación, que deben estar siempre por encima de todo". Esta es, enfatizaba Felipe VI, "la lección de nuestra historia más reciente que nunca debemos olvidar".

Por si alguien quería hacer alguna interpretación distinta de sus palabras, el Rey advertía expresamente sobre alguno de los riesgos fundamentales que acechan nuestra convivencia: "No debemos olvidar que la ruptura de la Ley, la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los demás españoles, sólo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia, al empobrecimiento y al aislamiento. Ese es un error de nuestro pasado que no debemos volver a cometer".

Para no caer en esos errores, el Rey ha puesto el énfasis en la defensa del "orden constitucional" como mejor modo de "defender la convivencia democrática aprobada por todo el pueblo español". Más expresamente, Felipe VI ha enviado un mensaje de "seguridad en la primacía y defensa de nuestra Constitución".

Recuperación económica y atentados de París

El Rey ha dejado un hueco en su mensaje también para la crisis económica y otros "desafíos" que afronta nuestro país. Ha transmitido un mensaje de "esperanza" sobre la situación económica que considera una "prioridad para todos" en la que hay que seguir trabajando para que alcancemos "el crecimiento económico sostenido" que permita "seguir creando empleo". Por otro lado, también ha tenido un mensaje de cercanía a las víctimas de los atentados de París, y a los refugiados que "llegan a nuestras fronteras" huyendo de la guerra o la pobreza. Tampoco ha faltado una referencia al desafío de la lucha contra "el cambio climático".

Fe y esperanza

Finalmente, Felipe VI ha enviado un mensaje de fe y esperanza en nuestro país para "desterrar los enfrentamientos y los rencores; y sustituir el egoísmo por la generosidad, el pesimismo por la esperanza, el desamparo por la solidaridad". Por eso, decía el Rey, es necesario que "tengamos fe y creamos en nuestro país". "Los españoles nunca nos hemos rendido ante las dificultades, que han sido grandes, y siempre las hemos vencido", enfatizaba orgulloso.

En sus últimas palabras, el Rey pedía a los españoles que unamos "nuestros corazones, porque hace décadas el pueblo español decidió, de una vez por todas y para siempre, darse la mano y no la espalda. Hagámoslo con toda la fuerza y la confianza de quienes estamos orgullosos –con razón- de lo que hemos conseguido juntos, y sobre todo, de lo que juntos vamos a conseguir".