Romeva acepta a Mas como presidente, pero "transitorio"

Pablo Planas

"Que Mas sea presidente en un periodo transitorio que nos lleve a un proceso constituyente es circunstancial", declara en la radio de Godó.

Pablo Planas (Barcelona) | 2015-08-19

Con Artur Mas en fuera de juego desde que firmó el decreto de convocatoria del 27-S y se fue de vacaciones, el pasado 4 de agosto, Raül Romeva continúa acaparando el interés de los medios, que hurgan en el debate sobre las aspiraciones del exdirigente de Iniciativa per Catalunya y sobre el hecho de que el aspirante a la reelección no vaya de número uno, sino de cuatro.

Romeva, presionado por los dirigentes de Convergencia y asesorado por ERC, se ha visto obligado a aclarar que en caso de victoria electoral, Mas sería el candidato a la presidencia en virtud del acuerdo entre convergentes y republicanos, pero sería por un "periodo transitorio". En concreto, Romeva en una entrevista en RAC1, la radio de La Vanguardia, ha manifestado: "Que el presidente sea Artur Mas en un periodo transitorio que nos ha de llevar a un proceso constituyente es circunstancial".

La peculiar rectificación de Romeva no ha sentado nada bien ni en Convergencia ni en el gobierno de la Generalidad. La tesis de los consejeros regionales es que si Mas no hubiera convocado elecciones no habría discusión ninguna sobre quién será el próximo president, que el debate supone restar legitimidad a la figura institucional de líder del partido de Pujol. Pretenden que el asunto está zanjado, que las declaraciones de Romeva suponen una aceptación del liderazgo de Mas, pero la estrategia de ERC que encarna Romeva pasa por dibujar una situación abierta a múltiples opciones tras el 27-S, entre las que destacan un acuerdo de los partidos de izquierdas o la ruptura con el resto de España y la convocatoria inmediata de elecciones, en este caso constituyentes.

La transitoriedad en el cargo de Mas tanto si su lista vence por mayoría absoluta o simple en escaños es el rasgo que subraya Romeva con mayor intensidad. Se requiere una mayoría absoluta y clara, considera Romeva, para emprender la desconexión, pero "si la mayoría no es muy amplia no quiere decir que no se pueda dar un mandato al Gobierno catalán para hacer lo que toque", dejó caer.