Nina Simone siempre vuelve

Felipe Couselo

La figura de la artista regresa a la actualidad en diferentes proyectos audiovisuales.

Felipe Couselo | 2015-08-03

Con los años y los acontecimientos que rodean a algunos iconos de la música, las revisiones de la vida y obra de estas leyendas se suceden en formatos de biografías, películas, documentales e incluso discos de homenaje. En el caso de la irrepetible Nina Simone, todos estos proyectos cristalizan en cuestión de meses como eco de una vida marcada por la actividad musical del más alto nivel.

Por un lado, varios biopics han desfilado por los despachos de Hollywood con desigual resultado, como en el caso de Nina, el hasta ahora fallido intento de adaptación de su vida que protagonizaba Zoe Saldana. Mejor suerte ha corrido el documental What Happened, Miss Simone?, fomentado por la hija de la compleja artista. En un año marcado por los documentales sobre músicos, este proyecto destaca sobre otros por contar con el extra de un disco de grandes éxitos de la vocalista y pianista, producido e interpretado en gran medida por la no menos compleja Lauryn Hill.

Y la tarea de adaptar en cualquier formato su legado se antoja difícil, teniendo en cuenta la enorme herencia musical que nos dejó Simone a su muerte, y que se redondea con la turbulencia de su vida, tanto en el ámbito personal como en el público. En primer lugar, su música escapa a cualquier encorsetado que podamos diseñar para ella: trasciende del jazz al pop con suavidad y estilo, sin perder su formación clásica, y logrando redirigirnos en ocasiones a otra manera de entender la canción protesta. Su sublime voz ha conducido a todo tipo de públicos durante décadas, alternando auténticas joyas musicales con períodos de relativo olvido y tormentosas relaciones personales y sociales. Una biografía recogida también en varios libros que desfilan por sus humildes orígenes, sus subidas y bajadas en el panorama musical y la implicación de la artista en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos.

Recorrer el legado de Nina Simone es acompañarla en sus primeros pasos como pianista, frustrados con la negativa de una prestigiosa escuela a causa de su raza. Esta negativa la llevaría a interpretar también a la voz algunas piezas con las que ganarse la vida, a razón de unos pocos dólares en locales censurados por su madre, pilar activo de la Iglesia Metodista. Fue en esa década de los cincuenta cuando Simone desarrolla el principio de una exitosa carrera, cimentada en discos como el de su debut, Little Girl Blue, y también en la tremenda fuerza de sus directos, que marcarían su trayectoria en los años sesenta. Una época en la que su lucha activa por la igualdad y los derechos de los afroamericanos la acompañará en cada paso, entrevista y micrófono que se cruce en su camino.

Aún así, el altísimo nivel de su música, que fue oscilando hacia el pop en numerosas ocasiones (tan solo para volver a redescubrir el jazz, el blues o el folk con más fuerza), siempre eclipsaba cualquier aspecto personal, tanto ideológico como sentimental. Buenas pruebas de ello son trabajos como High Priestess of Soul (1966) o Nina Simone Sings The Blues (1967), ambos facturados junto a un elenco de músicos de auténtico lujo.

Su posterior declive en los setenta, marcado por sus problemas legales con las autoridades norteamericanas y su período de peregrinaje por diversos lugares de Europa, quedó olvidado por el gran impacto que su obra había tenido en artistas contemporáneos y posteriores. Finalmente, volvió a la fama con el relanzamiento de su tema de los años cincuenta My Baby Just Cares For Me. Corrían los años ochenta y su figura tomaba ya el rumbo de las leyendas, rescatada de forma sorprendente por servir de banda sonora a cierto anuncio de televisión. Desde entonces y hasta que nos dejo en 2003, Nina Simone continuaba obsequiando al público con su magia. Quizá ahora, más de diez años después de su fallecimiento, puedan descubrirla por enésima vez los que aún no la conozcan: para ello vale tanto su vida (que mostrarán con desigual acierto los diferentes retratos fílmicos que continúan apareciendo) como sobre todo, su música.