La inquietante prudencia del PSOE sobre Griñán: "Cada uno con su declaración"

Ketty Garat

Es la nueva herramienta a la que se aferra Ferraz a la espera de lo pueda ocurrir. "Cumpliremos nuestra palabra de echarles si son imputados".

Ketty Garat | 2015-04-10

El mantra siempre ha sido el mismo: "Son inocentes", pero esta semana el argumento para referirse a Manuel Chaves y Jose Antonio Griñán ya no se pronuncia en público sino tan sólo en privado. Lo evitó hacer ayer la secretaria ejecutiva María González Veracruz y lo ha vuelto a evitar este viernes César Luena, el secretario Organización. El cambio no responde a un cambio de opinión sobre su inocencia, sino a una prudencia que esconde al temor de lo que podría ocurrir durante la campaña electoral, de las autonómicas, municipales o generales en función de los plazos de Tribunal Supremo.

Preguntado por Libertad Digital sobre la confesión de Griñán este jueves en el Supremo -"hubo un fraude, pero no un plan"-, Luena aseguró que "respetamos cualquier declaración, cada uno con su declaración". Y espera que se produzcan todas para que el Supremo tome ya su decisión judicial, y el PSOE la suya.

En este sentido prometió que el PSOE va "a cumplir su palabra" porque "no ha habido ningún cambio". Esto es: expulsar del partido a Griñán y Chaves en el caso de que haya una imputación con delito y el Supremo no archive la causa que es lo que espera el partido socialista. "Hemos sido igual de claros, que de contundentes, que de justos. Así es el partido socialista: claridad, contundencia y justicia. Es lo queremos para nosotros y para todos".

Fuentes de la dirección federal sí confían en privado en la inocencia de ambos ex presidentes del PSOE y de la Junta de Andalucía. A diferencia de otros casos, como el de Juan Fernando Lopez Aguilar, confían en su palabra y les defienden, y siguen confiando también en que "no habrá responsabilidad penal y la política ya se subsanó cuando Griñán abandonó la Junta de Andalucía" cediendo el testigo a Susana Díaz. Aunque olvidan recordar que el entonces presidente justificó su marcha por "motivos personales".